ɪꜱ ɪᴛ ʙᴇᴛᴛᴇʀ ᴛᴏ ꜱᴘᴇᴀᴋ ᴏʀ ᴛᴏ ᴅɪᴇ?
𝐚 𝐓𝐨𝐤𝐢𝐨 𝐟𝐚𝐧𝐟𝐢𝐜𝐭𝐢𝐨𝐧
ᴼᶜ ᶠᵃᵐᵉˡᵉ
[ En donde Sídney odia fingir ser solo la buena amiga de Tokio, cuando en realidad se muere...
—"Hasta esta finca de Toledo se han desplazado más de 50 efectivos entre los que se encuentran la inspectora al mando, el jefe de unidad operativa GEO y agentes de la Policía Científica, que continúan trabajando en la casa que, según fuentes cercanas, podría ser el lugar donde los atracadores organizaron el asalto....."
¿Qué era lo que sucedía? Realmente nadie sabía o entendía, claro, respecto al exterior y la situación del Profesor.
Él mismo había creado un plan para esta situación y, por supuesto, se los había enseñado. En resumen, se trataba de que si el Profesor no respondía a ninguna de sus llamadas de seguridad en un ciclo de 24 horas, lo más probable es que lo hubieran detenido. Sin embargo, esas 24 horas todavía no habían concluido.
Había algunos que no creían aquello aunque tuviesen el miedo creciendo en sus cuerpos. Otros querían dejar al Profesor atrás y hacer las cosas como quisiesen, pues ya no tenían al ángel de la guarda guiándolos por el camino correcto.
Frente a ellos tenían reproduciéndose las noticias de la TV española, en la misma aparecía un reportaje de la casa de Toledo llena de policías y la unidad científica. Lo que menos los mantenía tranquilos, era que en la misma pantalla junto a toda esa gente se encontraba el Profesor. En perfecto estado, claro, pero no estaba ya para ellos.
— Han detenido al Profesor — Fue Tokio la primera en hablar, interrumpiendo la voz de la periodista.
— Coño, pero si lo están interrogando en la puerta de la casa de Toledo.
— "Aunque el juez ha decretado el secreto de sumario, la Policía Científica podría haber encontrado evidencias que confirman la presencia en dicha casa de al menos tres...." — La señal de la televisión se cortó, desapareciendo de sus vistas la transmisión.
— Joder — Se quejó Río yendo a arreglarlo — Mierda. Han cortado la señal digital terrestre. Me cago en la puta.
— No quieren que nos enteremos. Y si no quieren que nos enteremos, es porque van a entrar. Podemos quedarnos de brazos cruzados cinco horas o poner n marcha el puto plan Chernóbil, que a mí cada vez me suena mejor — Dijo Tokio con un agresivo tono de voz hacia Berlín, que mantenía su rostro serio.