XIV. Tuya

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ɪꜱ ɪᴛ ʙᴇᴛᴛᴇʀ ᴛᴏ ꜱᴘᴇᴀᴋ ᴏʀ ᴛᴏ ᴅɪᴇ?

"ᴜɴᴀ ᴇᴛᴇʀɴɪᴅᴀᴅᴇꜱᴘᴇʀᴇ ᴇꜱᴛᴇ ɪɴꜱᴛᴀɴᴛᴇʏ ɴᴏ ʟᴏ ᴅᴇᴊᴀʀᴇ ᴅᴇꜱʟɪᴢᴀʀ[

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"ᴜɴᴀ ᴇᴛᴇʀɴɪᴅᴀᴅ
ᴇꜱᴘᴇʀᴇ ᴇꜱᴛᴇ ɪɴꜱᴛᴀɴᴛᴇ
ʏ ɴᴏ ʟᴏ ᴅᴇᴊᴀʀᴇ ᴅᴇꜱʟɪᴢᴀʀ
[.....]
ᴄᴏᴍᴇ ᴅᴇ ᴍɪ, ᴄᴏᴍᴇ ᴅᴇ ᴍɪ ᴄᴀʀɴᴇ
[.....]
ᴛᴏᴍᴀᴛᴇ ᴇʟ ᴛɪᴇᴍᴘᴏ ᴇɴ ᴅᴇꜱᴍᴇɴᴜᴢᴀʀᴍᴇ"


{ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـ♡ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـ}


































































Colocó el algodón sobre la lastimadura con delicadeza, limpiando la sangre de la misma y evitando infecciones. Sus manos daban movimientos suaves y compasivos ante el dolor ajeno, queriendo hacerlo sentir mejor. Sus ojos concentrados en lo que hacían y sus oídos aislaban el ruido que no fuera perteneciente a ninguno de ellos dos.

Las lágrimas del pequeño se había frenado hace rato, y el camino de las viejas se encontraban ya secas. Sus mejillas y la punta de su nariz rojizas de tanto llorar y sus tiernos ojitos algo hinchados. Sus pestañas se observaban más largas por las gotas saladas de dolor y su cabello ruludo estaba despeinado.

La adolescente intercalaba la limpieza del algodón con pequeños soplidos de aire para aliviar el ardor. La rodilla se encontraba raspada del golpe que contra el asfalto se habían provocado. La sangre que antes había salido ahora se encontraba en el blanco del algodón, dejando limpia la rodilla del menor.

¿Te sigue doliendo? Preguntó con suavidad.

El pequeño negó con la cabeza y sorbió su nariz antes de que sus mocos llegaran a caerse. Celeste tomó un pañuelo de papel de su bolsillo y se puso de pie para acercarse a él. Con el papel le ayudó a sonarse la nariz.

— Siempre que te pasen estas cosas tenés que venir y decirme, Teo, ¿sí? — Se sentó a su lado en la cama y acarició su pelo — No quiero que esos nenes te sigan molestando, no me gusta verte lastimado.

Mateo se mantenía cabizbajo con tristeza, además de que le daba vergüenza que su hermana lo viera de esa manera. No le gustaba que esos niños le molestaran, pero no sabía qué hacer para que se detuvieran. Una vez los había acusado con la supervisora, ella aseguró que hablaría con ellos y no se repetiría la situación, pero sí fue así. Así que ahora era Celeste quien buscaba defenderlo siempre.

La mayor lo tomó del mentón y elevó su cabeza para que la mire — Lo digo en serio. Quiero que seas feliz, hago mi mayor esfuerzo para que lo seas. Así que la próxima vez que te molesten, gritá mi nombre y voy a ir.

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⏰ Última actualización: Jul 03, 2024 ⏰

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𝐒𝐩𝐞𝐚𝐤 𝐨𝐫 𝐝𝐢𝐞  | 𝑳𝒂 𝑪𝒂𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝑷𝒂𝒑𝒆𝒍 |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora