1982
El expreso de Hogwarts serpenteaba por el campo, llevando a Harrison hacia su destino. El joven mago miraba por la ventana del vagón, perdiéndose en la vista de los verdes campos y los bosques que pasaban rápidamente. Aún no podía creer que estaba a punto de comenzar su vida en Hogwarts. La emoción y la ansiedad se mezclaban dentro de él mientras pensaba en lo que había descubierto en Gringotts: una cuenta a su nombre, con una suma de dinero considerable, y un misterio que aún no comprendía del todo.
De repente, la puerta del vagón se abrió con un chirrido y entró Draco Malfoy, un chico pálido con cabello rubio platino y una expresión de superioridad que no pasaba desapercibida. Harrison lo observó de reojo mientras el joven se acercaba con una actitud decidida.
—Hola —dijo Draco, extendiendo la mano—. Soy Draco Malfoy. ¿Eres Harrison Potter, el famoso "Niño que Vivió"?
Harrison, aunque cauteloso, aceptó el apretón de manos. Algo en la forma en que Draco lo miraba le decía que debía ser prudente. Sin embargo, no quería comenzar su vida en Hogwarts siendo descortés.
—Sí, soy yo. Encantado de conocerte, Draco —respondió Harrison, tratando de mantener un tono amigable.
—Igualmente —dijo Draco con una sonrisa que parecía ensancharse un poco más de lo necesario—. ¿Sabías que la mayoría de los que llegan a Hogwarts terminan en Slytherin? A veces parece que los demás solo están aquí para ver qué pasa.
Harrison asintió, aunque no estaba seguro de cómo responder. Los rumores y las leyendas sobre las casas de Hogwarts ya habían comenzado a circular por el expreso, y él había escuchado tanto sobre la ambición y la astucia de Slytherin como sobre los ideales de los demás casas.
—Estoy seguro de que será interesante descubrirlo —dijo Harrison, intentando sonar neutral.
Draco se encogió de hombros, como si la conversación le resultara aburrida. Sin embargo, parecía dispuesto a intentar ser amable.
—Bueno, si necesitas algo, no dudes en pedírmelo. Mis amigos y yo solemos ayudar a los nuevos... siempre y cuando nos caigan bien.
El tren se detuvo con un leve temblor, y los estudiantes comenzaron a moverse hacia la salida. Harrison se encontró siguiendo a Draco hacia el gran vestíbulo de la estación de Hogsmeade, donde los carros de caballos esperaban para llevarlos a Hogwarts. Harrison se sentó en uno de los carros, al lado de Draco, y el trayecto transcurrió en un ambiente de expectación silenciosa.
Al llegar al castillo, Harrison levantó la vista para observar la imponente estructura de Hogwarts. Las torres se alzaban hacia el cielo nocturno, iluminadas por las luces que emanaban del interior. Era aún más impresionante de lo que había imaginado.
Dentro del Gran Salón, los estudiantes nuevos fueron guiados hacia la parte delantera del salón, donde el Sombrero Seleccionador esperaba sobre un taburete. Harrison sintió una mezcla de nervios y emoción al observar cómo el sombrero parecía estar animado por sí mismo, moviéndose ligeramente mientras esperaba el próximo estudiante.
El Gran Salón estaba decorado con las banderas y colores de las cuatro casas: Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff. Cada mesa estaba repleta de estudiantes que miraban con curiosidad a los recién llegados.
Finalmente, el turno de Harrison llegó. Se acercó al sombrero con una mezcla de ansiedad y expectación. El sombrero se posó sobre su cabeza, y de inmediato sintió un susurro en su mente.
"Interesante... muy interesante," murmuró el sombrero. "Coraje, sí, pero también una gran ambición y deseo de poder. Una mente astuta y calculadora... Sí, lo veo claro. SLYTHERIN."
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Dark Lord Potter
Science FictionEn un giro inesperado del destino, Harrison Potter descubre en Gringotts que es el legítimo heredero de la antigua y poderosa Casa de Potter, poseedor de riquezas y responsabilidades inimaginables. Al ingresar a Hogwarts, es seleccionado en Slytheri...
