1997
La nueva administración de Harrison estaba en pleno apogeo. Con el régimen firmemente consolidado y las alianzas estratégicas aseguradas, el siguiente paso era establecer una estructura de justicia que no solo aplicara la ley, sino que también sirviera como un fuerte recordatorio del poder que él y Daphne habían adquirido. Así nació el Tribunal de la Magia.
**La Sala del Tribunal de la Magia estaba ubicada en una de las áreas más seguras del Ministerio de Magia, con encantamientos defensivos que aseguraban que nadie pudiera infiltrarse sin ser detectado. La sala, de diseño imponente, estaba adornada con mármol negro y oro, con un gran banco en el centro donde se sentaba el tribunal. Un alto trono de obsidiana, al que se accedía por una escalera de cristal, se erguía sobre el escenario principal, donde Daphne se sentaba como la principal jueza.**
**El ambiente en la sala era tenso. Los acusados, amarrados y escoltados por los guardias, se encontraban frente a la gran mesa de juicio. Los espectadores, compuestos por miembros selectos del consejo y representantes de la Alianza de las Serpientes, observaban con interés. Los murmullos cesaron cuando Daphne, con su elegante túnica negra y una expresión de frialdad calculadora, se levantó y miró a la sala con autoridad.**
—Silencio en la sala —ordenó Daphne con una voz firme y clara, que resonó por todo el tribunal.
**Los murmullos cesaron inmediatamente, y todos los ojos se volvieron hacia Daphne. Harrison estaba en la parte posterior de la sala, observando con interés. Aunque no participaba directamente en los juicios, su presencia era un recordatorio constante del poder detrás del tribunal.**
**El primer acusado, un mago que había intentado infiltrarse en el régimen de Harrison y había sido capturado con documentos comprometedores, estaba de pie frente a Daphne. El mago estaba visiblemente temblando, su rostro pálido bajo la intensa mirada de la jueza.**
—¿Nombre y ocupación del acusado? —preguntó Daphne, mirando fijamente al hombre.
—Gideon Flint, señorita —respondió el acusado con voz temblorosa—. Soy un empleado del Ministerio de Magia, en el Departamento de Transporte Mágico.
Daphne frunció el ceño y se dirigió a su asistente, quien le entregó un dossier con la información del caso.
—¿Qué cargos se le imputan a Gideon Flint? —preguntó Daphne, mirando al fiscal.
**El fiscal, un mago de aspecto severo y con una voz de autoridad, se adelantó.**
—El acusado está siendo juzgado por traición y conspiración contra el régimen de Harrison Potter. Se le acusa de haber pasado información sensible a grupos rebeldes, así como de intentar sabotear las operaciones del Ministerio.
**Daphne miró al acusado con una mezcla de desaprobación y severidad.**
—¿Cómo responde a estos cargos, Gideon Flint?
**Flint tragó saliva y, con voz temblorosa, respondió.**
—No… no es verdad. Solo estaba intentando hacer mi trabajo. Me vi obligado a ayudar a los rebeldes bajo amenaza de daño a mi familia.
**Daphne lo miró con desdén, su fría determinación no se amilana.**
—¿Y qué pruebas tiene para apoyar esta afirmación?
**El fiscal se adelantó con un dossier lleno de documentos y testimonios.**
—Tenemos pruebas de su correspondencia con elementos rebeldes y testimonios de otros que han sido interrogados. Las pruebas son contundentes.
**Daphne revisó los documentos con atención. Sus ojos se movían rápidamente sobre las páginas mientras analizaba cada detalle. Finalmente, alzó la vista hacia Flint.**
—El tribunal ha revisado las pruebas y considera que las evidencias de su traición son suficientes. Gideon Flint, la pena por traición contra el régimen es severa. ¿Tiene algo más que decir antes de que el tribunal emita su veredicto?
**Flint se arrodilló, desesperado.**
—Por favor, señorita. Hice lo que hice por miedo. Mi familia… Si me da otra oportunidad, prometo que no volveré a traicionar a nadie.
**Daphne consideró sus palabras, pero su rostro permaneció impasible.**
—La traición a la confianza del régimen no se toma a la ligera. El tribunal ha tomado en cuenta su arrepentimiento, pero el daño ya está hecho.
**Daphne se volvió hacia el público, su voz resonando con una autoridad implacable.**
—El tribunal ha dictado la sentencia: Gideon Flint será encarcelado en Azkaban por un período de diez años. Esta sentencia es un recordatorio para todos de que la traición no será tolerada bajo ningún concepto.
**El veredicto se pronunció, y Flint fue escoltado fuera de la sala, su rostro desfigurado por el miedo y la desesperación.**
**A medida que el siguiente caso comenzaba, Harrison se acercó a Daphne, susurrando para que solo ella pudiera oírlo.**
—Lo hiciste bien. El equilibrio entre justicia y severidad es crucial para mantener el orden.
**Daphne le sonrió con una mezcla de gratitud y determinación.**
—Gracias. No es fácil ser la que mantiene el equilibrio en tiempos de tensión. Pero debemos asegurarnos de que el poder se utilice de manera justa, incluso cuando la justicia requiere ser implacable.
**A medida que los casos continuaban, Daphne demostró ser una jueza justa pero inflexible. Cada juicio no solo buscaba castigar a los traidores, sino también enviar un mensaje claro: el régimen de Harrison y Daphne no toleraría la deslealtad. La sala del tribunal se convirtió en un lugar temido y respetado, donde la justicia se administraba con una precisión fría y una determinación implacable.**
**Los días pasaban, y el Tribunal de la Magia seguía funcionando con eficiencia. Los casos eran tratados con rapidez, y las sentencias se ejecutaban sin demora. Harrison, observando desde las sombras, sentía una mezcla de orgullo y satisfacción. La estabilidad que había logrado construir estaba firmemente en su lugar, y el Tribunal de la Magia servía como una piedra angular en su régimen.**
**Daphne, mientras tanto, continuaba con su labor, manteniendo la imparcialidad y la severidad necesarias para garantizar que la ley se aplicara de manera justa. Sabía que, aunque sus decisiones eran difíciles, estaban contribuyendo a la consolidación de un nuevo orden en el mundo mágico.**
**El Tribunal de la Magia no solo reforzaba la autoridad de Harrison, sino que también establecía un nuevo estándar para la justicia en el mundo mágico, donde el poder y la responsabilidad se equilibraban con una precisión letal.**
ESTÁS LEYENDO
Dark Lord Potter
Ciencia FicciónEn un giro inesperado del destino, Harrison Potter descubre en Gringotts que es el legítimo heredero de la antigua y poderosa Casa de Potter, poseedor de riquezas y responsabilidades inimaginables. Al ingresar a Hogwarts, es seleccionado en Slytheri...
