En el cielo gris retumbaron dos truenos como una señal para que el llanto celestial bajara hasta el mundo humano. Todos buscaban refugiarse de la fría lluvia en sus casas, cerca del calor de un fuego familiar. Solo un niño era la excepción, uno de aliento roto que se arrastraba por el suelo para escapar de las murallas de su residencia. El pequeño de nombre Osamu Dazai con las manos ocupadas en sostener algo contra su pecho, tan preocupado de que pudiera perder ese algo como para romperse a llorar.
Al pie de la montaña finalmente se detuvo, sus rodillas cayeron en la tierra húmeda y pegajosa. Sucio, herido y totalmente empapado de una gélida sensación; no parecía importarle nada de eso, abrió lentamente sus brazos revelando una cascada carmesí de flores. Sus pequeños dedos llenos de rasguños y cicatrices pusieron aquellas camelias rojas frente suyo, aguantando las ganas de rendirse al ver lo frágiles y desbaratadas que se habían puesto por el agitado camino.
Esto era todo lo que podía ofrecer.
"Por favor... Sé que estás ahí".
Su voz temblaba igual que sus manos. Su carita apenas levantada recibiendo los golpes del cielo, pero aún sin querer apartar la vista del bosque vacío que tenía frente suyo.
"Te lo ruego... Van a matar a mi mamá".
A diferencia de la lluvia, sus lágrimas eran tibias. Sus lágrimas y sollozos no pudieron ser reprimidos por más tiempo. Estaba asustado.
"Te lo suplico, ayúdanos por favor".
Pero nadie contestó. El bosque siguió igual de callado. Dazai trató de limpir su rostro con manos y brazos, solo logrando manchar sus mejillas.
"No soy bueno, no pude traer más. Perdón".
La delicada complexión de las flores cedía ante la fuerza de la lluvia; eran iguales al niño que las había robado a escondidas de sus padres. Tan aplastados por su medio, negándose a apagar su voluntad carmesí.
"Por favor... Por favor..."
"¡Joven amo!"
La angustiada voz de un tercero interrumpió el aire y los sonidos. El preocupado sirviente llegó a toda prisa a tomar en sus brazos al niño de vendas.
"¡Joven amo, es peligroso estar aquí! Debemos volver antes de que el Señor se dé cuenta".
Dazai negó con la cabeza, queriendo permanecer en el sitio y luchando por ello.
"Basta, si sigue así, la señora se pondrá mal".
Solo entonces el pequeño corazón inquieto se apretó contra sí mismo en dolorosa aceptación. El sirviente no deseaba ser cruel con este pequeño amo que había soportado tanto. Lo abrazó y escondió en su pecho para que el niño gritara y llorara tanto como necesitara.
Poco a poco la imagen del sirviente y de su joven amo se perdieron en el paisaje gris y turbulento de tormenta. Solo cuando desaparecieron por completo, las ramas altas de los árboles se agitaron y un precioso ser alado bajó al suelo de los mortales.
Se trataba de un Tengu de bellas alas negras y brillante cabello rojo, con bonitos ojos azules que no perdían de vista las camelias en el suelo.
Se inclinó a recogerlas. Acarició los pétalos suaves por solo unos instantes. Con un gesto culpable pasó por su mente una disculpa para el niño. Él era una "bestia" según los humanos, no tenía por qué meterse en los asuntos de ellos. No era un dios o un buda para cumplir deseos.
Solo era "un monstruo".
Por eso no entendía la esperanza infinita con la que esos ojos marrones lo esperaban. No podía hacer nada, aunque sintiera lástima por el niño. Si no respondía su petición, era justo abandonar la ofrenda.
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Soukoku Week 2024
Hayran KurguRecopilación de fanfics Soukoku por la Soukoku Week 2024 ❤️❤️❤️
