Luego de pasar un largo rato sentados escuchando al pianista que se encontraba en esa calle, decidieron levantarse para estirar un poco las piernas y caminar antes de volver a buscar un lugar para sentarse.
—y bueno... cómo para tener algo de que hablar– inició el rubio. —¿que estudias?— su mirada se colocó en el pelinegro de mirada perdida.
—psiquiatría, ya voy por el tercer año de licenciatura, sólo me faltan dos que vendrían siendo las prácticas en hospitales o pasantías. ¿Que hay de ti, Beomgyu?— respondió, devolviendo la mirada que el rubio tenía encima de él.
—licenciatura en química, recién es mi segundo año de carrera– respondió apenado. —pero trabajo también, debo pagar renta... mis padres me ayudan, pero yo pago comida y servicios—
—vives solo, entonces—
Sin saber por qué, ese comentario hizo sonrojar a Beomgyu.
—¿A que se debe la conclusión?— sus pensamientos estaban en otro lado.
Sin darse cuenta, habría hecho caer en cuenta a Soobin de la pregunta que habían hecho, haciendo que su rostro se llenará de un color carmesí nuevamente.
—¡disculpa!, no me refería a algo de otro tono— apresuró a especificar.
Ambos dirigieron sus miradas hacía el otro, y terminaron riéndose de lo absurda que se había vuelto la situación.
—discúlpame a mí, yo soy el sucio que pensó eso—
Soobin sonrió un poco, viendo cómo Beomgyu intentaba hacer que sus mejillas dejarán de tener color. Pronto divisó entre su vista, un copo de nieve cayendo en la nariz de Beomgyu.
—¿nieve?, ¿tan rápido?—
—ya es 19, Beom—
Pero al parecer, por la ropa que llevaban, ninguno de los dos había recordado que pronto iba a empezar a nevar.
Beomgyu ofreció a Soobin que fueran a su casa, para poder prestarle una ropa más abrigada y quedarse donde hubiera calefacción mientras empezaba la ventisca, Soobin aceptó, por la curiosidad de ver el hogar de Beomgyu, y porqué se estaba muriendo de frío.
. . .
—bienvenido a mi hogar, Soobin!— anunció Beomgyu una vez que logró abrir la puerta de su apartamento.
Soobin miro hacía todas partes al cruzar la puerta, encontrándose con un cierto órden y desorden que realmente se esperaba de Beomgyu.
—disculpa el desorden, jeje, Taehyun vino la semana pasada y no he organizado desde entonces... generalmente él es quién me ayuda a mantener el apartamento en orden... ahora sueno a que dependo de Taehyun para estás cosas— aceptó avergonzado.
Soobin rió, negando con la cabeza.
—esta bien, no te juzgo por ello—
Beomgyu sonrió, y se acercó a él para tomarle de la mano y guiarlo hasta su habitación, dónde busco un suéter de rayas que había comprado varias tallas más adelante de la suya que creyó que podía quedarle a Soobin, y una pequeña bufanda para complementar.
—colocate ésto, si necesitas algo más puedes avisarme, estaré afuera preparando la calefacción adecuada— y sin más el rubio marchó, dejando a Soobin en su habitación.
Soobin esparció su mirada por cada esquina de la acogedora habitación del menor, aquella que si tenía orden dentro de todo su hogar. Encontró pequeños detalles que definían a la perfección la ruidosa y expresiva personalidad de Beomgyu, lo cuál le cautivó demasiado a su parecer.
Beomgyu estaba bastante ansioso afuera, porqué parecía que Soobin tardaba mucho a su parecer, pero la realidad era que Beomgyu estaba acostumbrado a las cosas más inmediatas y la paciencia con la que Soobin existía a veces lo sacaba de sus casillas y lo ponía nervioso. Sin muchas ganas de esperarse se acercó a su habitación y abrió la puerta sin tocar, dejando sólo un par de segundos del torso de Soobin a su vista, logrando divisar una gran cicatriz en sus costillas, casi llegando al abdomen.
Soobin se dio vuelta completamente, sin darse cuenta si Beomgyu lo habría visto o no, mirándolo a los ojos una vez que el suéter ya había pasado por su cabeza y había bajado por su pecho.
—disculpa, sentí que estabas tardando mucho— asumió su responsabilidad, sonrojado.
Soobin lo disculpo y salieron de la habitación, a sentarse en la sala de estar que tenía Beomgyu, con dos sillones relativamente grandes y una mesa llena de decoración y velas aromáticas.
—me mata la curiosidad, ¿te molesta si te pregunto de dónde salió esa cicatriz que tienes en tu torso?— la espontaneidad de Beomgyu jamás dejaría de sorprender a Soobin.
Su rostro tomo color nuevamente, como si ambos estuvieran enfermos y a cada rato les diera fiebre que hiciera que sus rostros tomarán color.
—bueno... es una larga historia, y de hecho no es mía, entonces solo puedo decirte que fue cuándo intenté defender a alguien— respondió a regañadientes, puesto que era un tema privado que no le gustaba compartir.
Además de ser un tema completamente ajeno, en dónde el personaje principal era Yeonjun, y él podía ser un poco delicado al tener que mencionar ese tema.
De las únicas cicatrices que podría hablarle sin problema eran las que se encontraban en sus muñecas, brazos, y piernas, causadas por si mismo... algo que realmente lo llenaba de vergüenza, pero era capaz de compartirlo, en forma de reflexión y prevención para que personas cercanas a él no recurrieran a los mismo.
Por su parte, Beomgyu, quedó un poco atontado con lo que Soobin le habría dicho, pues no había entendido muy bien cuál era el misterio detrás de esa cicatriz, y tendría que conversarlo con Taehyun ya que él quizás podría tener más información que le sirviera después.
© Strawbeom.
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december. & soogyu.
FanfictionSoobin está triste porque llego el peor mes del año para él, y Beomgyu está buscando las respuestas detrás del comportamiento de Soobin.
