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Habían pasado un par de días y el año nuevo estaba acercandose; Beomgyu y Soobin ahora eran inseparables. Ambos aceptaron sus sentimientos y se dedicaron a conocerse un poco más antes de convertirse oficialmente en una pareja. Como tercera rueda estaba Taehyun acompañandoles, quién estaba extremadamente feliz de ver a Soobin renovado, y con su preciosa luz otra vez encendida.

Yeonjun había tomado la decisión de cambiar un poco su estilo de vida; quedandose en casa, en compañía de sus padres y Soobin. Según él "ya hacía falta un poco de estabilidad en su vida", lo cuál hizo reir a su madre, quién días despues de la decisión lo obligó a ir a terapia despues de tantos años, porque ella sabía que Yeonjun aún no había sanado su abuso.

Hoy era 23 de diciembre y Soobin estaba acompañando a Beomgyu para comprar preparativos ya que sus padres vendrían a visitarlo desde Daegu.

—Mhm, si mal no estoy, creo que lo único que nos hace falta es los ingredientes para la cena y para la tarta que Taehyun me ayudará a cocinar. ¿Tú madre no te pidió que le llevarás algo?, yo recuerdo muy bien que la señora Choi te dijo algo antes de salir– reprocho Beomgyu antes de que Soobin llegará con las manos vacías a su casa.

—No creo per–

—¡Llámala y le preguntas!, no reproches, después ella se enoja conmigo porque no te recorde que le llevarás lo que te pidió– interrumpió Beomgyu antes de que Soobin pudiera decir algo. Soobin río al gesto.

—Está bien, no te enojes– el pelinegro no pudo aguantarse la risa, y entre risitas llamó a su madre.

Quién efectivamente le había mandado a traer no solo una, si no varias cosas que necesitaba para la cena navideña que se iba a hacer en su casa. Beomgyu saludo con gusto a la señora Choi y le recordó que fue él quién le había dicho a Soobin que la llamará; la señora Choi agradeció entre risas; ya le había agarrado mucho cariño a Beomgyu.

Mientras ambos chicos terminaban las compras, en casa de Soobin había un revuelo.

—¿¡Que Soobin qué!?– exclamó la madre del mismo.

—Que Soobin se quiere hacer un tatuaje– explicó su hermano mayor.

—¡Lo que me faltaba!, ahora se va a poner como tú, lleno de tatuajes, y yo no quiero tener dos hijos tatuados– Yeonjun río ante la explicación de su madre.

—Estabas igual cuando me tatue por primera vez, y luego le fuiste quitando importancia–

—Es que ya me acostumbré a verte así!, pero a mi Soobinnie no–

Yeonjun soltó una carcajada.

—Por dios, tampoco es que se vaya a tatuar la espalda completa!, es un pequeño tatuaje... en memoria de Hueningkai–

Su madre refutó antes de decir algo más y simplemente soltó un suspiro.

—Bueno... eso es, quizás, un poco más comprensible–

—¿Ves?, no tenías que armar tanto revuelo, además, él todavía no está seguro siquiera, entonces... quizás hasta ni siquiera lo haga–

Su madre asintió con la cabeza y simplemente soltó una pequeña risita.

Días como hoy me alegra mucho volver a tenerte en casa

Yeonjun se sorprendió de las palabras de su madre y luego la abrazó con mucha fuerza.

. . .

Hueningkai, diciembre 24.

Hoy será mi ultima navidad aquí; ya tengo el plan para el año que viene simplemente abandonar todo.

Todo lo que alguna vez me lleno de dolor; todo aquello que alguna vez me dejó atras.

Por fin estoy en paz.

He pensado mucho en los demás antes de tomar esta decisión, pero creo que es momento de pensar en mi por primera vez.

Por fin me amo lo suficiente como para decidir lo mejor para mi.

Estoy en paz.

. . .

La felicidad para Soobin no era eterna.

Él no pretendía tener una sonrisa en su rostro todos los días, ni carcajearse hasta irse a dormir y continuar así al día siguiente. No, claro que no.

Pero Soobin si sentía que su paz interna se había recobrado, y que está si sería casi eterna.

Ya había pasado más de un año de la muerte de Hueningkai, y esta sería su segunda navidad sin él, pero, este año había aprendido varias cosas. 

Este año había conocido personas distintas, había visto las cosas de otra manera, y él mismo se sentía distinto. Ya no era la misma persona que fue esa navidad en la que le arrebataron a la persona más importante en su vida.

Aún no entendía muy bien a Hueningkai. Aún no entendía muy bien el hecho de que ya no estuviera a su lado, pero al menos, ahora podía manejarlo. Podía manejar sus emociones, ya podía llorar pero al mismo tiempo podía reir. Ya podía comer, podía volver a ver peliculas, podía disfrutar con su familia y amigos. Ya podía ver y escuchar a Taehyun sin sentir que se iba a desmayar de solo recordar todo lo que había pasado. Ya podía vivir, no solo sobrevivir.

Podía volver a comer su comida favorita, podía volver a ver sus peluches, podía volver a sentirse cerca de Hueningkai, porque por fin había entendido que Hueningkai quizás no lo había abandonado. Aún estaba allí, en su casa, a su lado.

Hoy, 24 de diciembre, podría demostrar todo esto nuevo que había aprendido.

Su madre había preparado un festín merecedor de un premio; se había esforzado por la felicidad que le traía tener a sus dos hijos en casa, y sobre todo, de tenerlos sanos y salvos. Su padre estaba igual de contento, quizás no sabía demostrarlo igual que su esposa, pero hacía el intento de demostrarle a sus hijos de que está muy feliz de estar allí junto a ellos. Yeonjun sintió luego de mucho tiempo ese calor que te da el hogar, por fin sintió un poco de estabilidad y paz, al estar en su casa con las personas que lo amaban, respetaban y apoyaban sin importar qué; sin peros y sin condiciones. Y Soobin por fin podía sonreír sin pena; por fin se sentía dueño de su vida, de su cabeza y de sus emociones... ya no sentía culpa por vivir sin Hueningkai, pues sabía que él estaba allí, en todo momento, a su lado.

Taehyun estaba en casa de Beomgyu, celebrando la navidad junto a la familia del mismo. Sus padres no había podido acercarse a Seoul, pero le habían mandado muchos regalos, y también una promesa de que se lo llevarían de vacaciones a inicios del año que viene. Beomgyu estaba muy contento, tanto por tener a su familia en casa como por saber que Soobin y Taehyun por fin estaban tranquilos. Mientras que su familia lo llenó de regalos y comida ese día.

Todos pasaron una navidad en paz, una navidad tranquila. Una navidad recordando y honrando a todos esos seres queridos que ya no estaban, pero adorando y cuidando a los que aún no se habían ido.


© Strawbeom.

december.   &    soogyu.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora