009, ¿Le Roy?

213 37 4
                                        




┉┅━━━━━━━━━━━┅┉


"Time won't let me go."
– The Bravery

┉┅━━━━━━━━━━━┅┉


Harrison Jones caminaba por los sombríos pasillos del castillo, dirigiéndose hacia la mazmorra donde tendría su primera clase de Pociones. El aire en los corredores subterráneos era frío, y el leve eco de sus pasos hacía que el silencio resultara incómodo. Se encontró ajustando su túnica para mitigar el escalofrío que recorría su espalda, intentando no pensar en lo mucho que detestaba esa sensación de opresión que el ambiente transmitía. Era su segunda clase desde que había llegado a Hogwarts, pero la incomodidad persistía como si fuera el primer día.

Al girar la esquina y ver la puerta del aula, una ola de nerviosismo lo invadió. No era tanto la clase en sí, sino el profesor Snape, cuya reputación de severidad y favoritismo hacia los estudiantes de Slytherin le incomodaba. A pesar de estar en la misma casa, Harrison no sentía que encajara, y la perspectiva de enfrentarse a Snape solo aumentaba su ansiedad.

Cuando entró al aula, sus ojos recorrieron los asientos rápidamente. Todos estaban ocupados excepto uno, junto a una chica de Gryffindor que ya conocía: Heather. La recordaba claramente por la broma que los gemelos Weasley habían jugado el día anterior en la biblioteca. Al parecer, los demás estudiantes preferían mantenerse alejados de ella, probablemente temerosos de convertirse en las próximas víctimas de una de sus bromas.

Respiró hondo y caminó hacia el único lugar disponible. La idea de compartir espacio con alguien de Gryffindor, y una bromista además, no era su plan ideal, pero no tenía otra opción.

—¿Te importa si me siento aquí? —preguntó Harrison, tratando de sonar tranquilo.

Heather lo miró con una mezcla de curiosidad y sorpresa antes de asentir.

—Adelante, no muerdo... mucho —respondió con una leve sonrisa que denotaba un toque de picardía.

Harrison no pudo evitar sonreír también, aunque de manera más reservada. Se acomodó en el asiento, sintiendo la tensión en el aire mientras los demás murmuraban entre ellos, probablemente preguntándose si sería el próximo en sufrir alguna de las travesuras de Heather.

El profesor Snape entró en el aula en ese momento, su capa oscura ondeando tras él como una sombra viviente. Harrison había oído muchas historias sobre él, y aunque compartían casa, Snape no le inspiraba confianza. Tenía una presencia intimidante, sus ojos observaban a todos con una mezcla de desdén y superioridad.

La puerta del aula se cerró de golpe, y un escalofrío recorrió la espalda de Harrison cuando el profesor Snape hizo su aparición. Con su capa oscura y su caminar lento pero seguro, Snape se movía como una sombra, con una autoridad que impregnaba el aire. Harrison observó cómo los estudiantes a su alrededor se enderezaban en sus asientos, algunos casi conteniendo la respiración. A pesar de ser de Slytherin, Harrison no se sentía en absoluto a gusto con Snape. Había algo en su frialdad y desdén hacia los estudiantes que le producía un malestar difícil de ignorar. Era el tipo de profesor que disfrutaba viendo a sus alumnos fallar.

—Hoy prepararemos la Poción Calmante —anunció Snape, con su voz baja y cortante—. Se utiliza para aliviar la ansiedad y los nervios, pero si se elabora incorrectamente, puede causar el efecto contrario, multiplicando el estrés del consumidor. No espero que muchos de ustedes logren una poción decente.

Harrison notó cómo las palabras de Snape causaban una ola de tensión entre los estudiantes. Heather, a su lado, comenzó a reunir los ingredientes, pero Harrison se dio cuenta de que estaba a punto de cometer un error. La hierba de luna que Heather había añadido se disolvía demasiado rápido en el caldero, lo que indicaba que había usado más de la necesaria.

𝑴𝑬 𝑨𝑵𝑫 𝑻𝑯𝑬 𝑫𝑬𝑽𝑰𝑳Donde viven las historias. Descúbrelo ahora