Capítulo 2: Sombras I

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Poco a poco, la difusa consciencia de Ashika fue emergiendo de la oscuridad. No sabía dónde estaba, todo su cuerpo le dolía, y su ropa estaba pringosa y se le pegaba al cuerpo incómodamente. Intentó hablar, pero su voz no salió, estaba amordazada. Intentó moverse, pero tampoco pudo, estaba firmemente atada de manos y de pies con cadenas. Pudo sentir el extraño aroma a madera húmeda que tenía este sitio, y la frialdad del suelo del mismo material. Miró a su alrededor, la única luz que había en la habitación era la poca que podía brindar la luna por un hueco que servía como ventana.

Allí, bloqueando parcialmente la luz, estaba una silueta. Mirando el panorama lluvioso que estaba afuera, ella lo pudo sentir murmurando para sí, pero no pudo entender lo que decía. Intentó forcejear y terminó cayéndose, haciendo que la figura se girara, percatándose del ruido. Los destellos azules que él tenía por ojos la enfocaron imponentemente. Es… él, pensó con el corazón en la garganta, tenía tanto miedo que hasta sus pensamientos se paralizaron.

—Así que estás despierta.

Su voz robótica acrecentó sus miedos al tiempo que se acercaba con pasos firmes. ¿Por qué no me mató antes? ¿Qué va a hacerme?, esas preguntas surgieron en su mente y empezó a temblar por reflejo. Mientras se le acercaba pudo notar que su captor era bastante alto, lo suficiente para sacarle fácilmente unos veinte centímetros. No podía discernir su complexión detrás de todas las capas de ropa que parecía llevar. Tampoco detalles sobre el color de su piel o el de su pelo, todos esos detalles estaban cuidadosamente cubiertos tanto por su máscara como por sus ropas.

Una vez estuvo cerca, se agachó justo en frente suya, escrutando su rostro con los brillos azules que tenía por ojos. Tenerlo tan cerca la dejó helada. Su miedo incluso le cortó la respiración, y detuvo bruscamente los temblores que había experimentado hasta ahora. Después de los momentos más tensos de toda su vida, el encapuchado se alejó asintiendo levemente, y se dirigió a un rincón de la habitación. Me he salvado, pensó nuestra pelirroja soltando un leve suspiro aliviado.

Con el tecnomante fuera de vista, Ashika decidió calmarse un poco y analizar la situación. ¿Dónde estoy?, se preguntó escaneando los alrededores. La oscura habitación estaba casi en ruinas, por los huecos de las tablas de las que estaba hecha, se colaban pequeños haces de luz lunar qué hacía evidente el pobre estado de la propiedad. Intentó mirar hacia sus costados, hacia atrás y hacia adelante, pero no había ninguna forma de posicionarse dentro de la ciudad, si es que todavía estaba en ella. De todas formas, no tenía idea de cuánto tiempo había estado inconsciente.

Oyó los pasos de su captor regresando. Traía consigo el bolso que ella llevaba cuando fue capturada, junto con algunas otras cosas que no recordaba traer encima. Deben ser de Tyron y los guardias. Las dejó en un rincón cercano, procurando que no se dañaran demasiado y se acercó nuevamente a nuestra pelirroja.

—Voy a quitarte esto— Dijo el tecnomante, señalando la mordaza de su víctima— ¿Prometes que no vas a gritar?

Ashika asintió desesperadamente, y pudo ver como su captor se llevaba la mano a su arma. Con la derecha, puso la fría hoja contra su garganta, y con la otra quitó la mordaza suavemente.

—Huah— Balbuceó ella tomando una amplia bocanada de aire.

El desconocido esperó pacientemente a que su respiración recuperara el ritmo antes de hablar, con la hoja todavía amenazando con cortar su cuello:

—Así es— Asintió la voz robótica— A mi señal, quitaré el cuchillo de tu cuello y hablaremos con calma. Al mínimo movimiento, puedes despedirte de tu vida.

Ella asintió con la mirada y el tecnomante procedió a retirar lentamente la hoja, sin bajar la guardia. Tal y cómo habían acordado, Ashika se quedó callada, ni hizo el intento por gritar, o siquiera hablar. Si grito, me matará y logrará escapar antes de que alguien llegue, analizó fríamente, lo mejor será obedecer y quizá hasta me libere. Incluso sin la hoja pegada a su cuello, el encapuchado todavía la mantenía cerca, preparado para usarla rápidamente en el momento preciso.

Technomancy #PGP2024Donde viven las historias. Descúbrelo ahora