Al anochecer, cuando sonaron las siete campanadas, el turno de hoy terminó y nuestra pelirroja se despidió de su compañero. A estas horas, todavía había algunas tiendas abiertas en el distrito comercial norte, por lo que ella se decidió a mirar un poco antes de volver a casa.
—Clyde, mira ese vestido. ¿No te parece que me quedaría de maravilla?
—Por supuesto que sí, señorita. ¿Ya podemos irnos?
—No eres para nada romántico. ¡Y no me llames señorita!
—Es mi deber hacerlo mientras estemos en público.
En su camino, parados frente a la vitrina de una sastrería, estaba una pareja joven. Claramente sus edades estaban cerca de la de Ashika. Ella, una hermosa chica rubia de ojos claros. Con porte y elegancia en todas sus acciones, era obvio que era de buena familia. Además de que su ropa era de una notable calidad y llevaba varios accesorios, los suficientes para no parecer exagerada, todos de lujo. Estaba enganchada del brazo del que parecía ser su novio. Un joven que le sacaba unos diez centímetros a su pareja, de cabello castaño pálido. Ojos verdes que intercalaban la mirada entre su amada y el entorno. También estaba vestido con ropa de la nobleza, aunque la suya era ligeramente menos lujosa que la de la chica.
Ashika sabía quiénes eran los tortolitos, eran dos de sus compañeros de universidad y amigos, Clyde y Lucía. Como se notaba a simple vista, ellos dos eran pareja. Según sabía, ellos también vivían juntos, algo muy raro para las parejas que no estaban casadas en este tiempo. No conocía la razón detrás de esta conducta, pero al parecer era aprobada por las familias de ambos. En medio de su discusión de pareja, los ojos verdes de Clyde repararon en ella:
—Lucía, ¿esa no es Ashika por allá?
—¿¡Para eso sí me llamas por mi nombre!? Además, ¡no intentes distraerme con mentiras!
—¡Lucía, Clyde!— Exclamó Ashika acercándose— Hacía tiempo que no los veía.
Lucía se ruborizó avergonzada y Clyde soltó una risita mientras la confortaba dándole palmadas en la cabeza.
—Hola, Ash— Respondió el joven— Es que pedimos una licencia para realizar la investigación de un trabajo y para ellos estuvimos fuera de la ciudad. Volvimos hoy en la tarde.
—Si volvieron, supongo que ya terminaron la investigación.
—Supones bien. Sólo necesitamos un tiempo para confeccionar el trabajo y lo expondremos.
—¡Genial! ¿De qué trata vuestro ensayo?
—De las relaciones políticas actuales— Se apuró a contestar Lucía, recuperando la compostura— Hemos hecho un informe detallado del panorama político actual en nuestra nación y con respecto a las relaciones con los demás países.
—Por eso fuimos al resto de las ciudades del país para entrevistar a los cabezas de familia de las casas nobles residentes en nuestra nación.
—Si tenemos suerte, quizá nuestro trabajo sea reconocido a escala nacional y así podamos graduarnos con título de oro.
—Es cierto, ustedes ya llevan cuatro años estudiando en la universidad.
—El tiempo pasa volando— Comentó Clyde con nostalgia— Cuando menos te lo esperes, tú también estarás graduada.
—Jejeje, supongo que sí— Rio Ashika ansiosamente.
—No te preocupes, Ash. Sabemos que puedes lograrlo.
—Claro, como dijo Lucía. Sólo sigue adelante.
—Oh, ya se está haciendo tarde. Deberíamos irnos, Clyde. A papá no le gusta que andemos en la ciudad por las noches.
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Technomancy #PGP2024
FantasyLa tecnomancia es el arte de controlar la tecnología, una de las siete artes místicas que existen en el mundo. Con ella presente, ¿es posible imaginarse un futuro sin tecnología? Pues en el año 2271, la humanidad vive en una ausencia casi absoluta d...