Capítulo 9 - Sitges: Día 3

1.2K 135 83
                                        

— Hoy me apetece desayunar un bollo —Dice Fina mientras coge un plato para ponerse la comida.

— Eso ya te lo has comido esta mañana... —Le susurra Marta intentando que el resto no lo escuche.

— Eres una guarra...

— Pero no digo ninguna mentira.

— Ahí te tengo que dar la razón, y si tengo que escoger, me quedo con tu bollito antes que con ninguno de todos estos —Le deja un mordisco en el cuello.

— No te apetece mejor un Muffin, ¿O eso es canibalismo? —Pregunta gracioso Marcos.

— ¿Eso era un chiste? —Pregunta Fina mientras hace gesto de estar buscando algo —No, definitivamente no le encuentro la gracia.

— Parecéis unos críos —Se mete en la conversación Tasio.

— Habló el intelectual...

— Pero serás... Tortillera.

— Sabes que vas a perder. Payaso.

— Marimacho.

— Ignorante.

— Pecadora.

— Anormal.

— Promiscua.

— Subnormal.

— Descarrilada.

— Analfabeto.

— Asquerosa.

— Canalla.

— Pesada, eso es lo que eres —Dice después de quedarse sin más insultos referidos a su sexualidad.

— Sigues perdiendo Anastasio, se te olvida que hay muchos más insultos para llamarte tonto, que para meterte con mi sexualidad.

— ¿Siempre hacen esto? —Le pregunta Marta a Carmen flipando ante la escena que acaba de presenciar.

— Sí, hija sí. Es un martirio tener que presenciarlo, porque siempre terminan igual. Menos mal que en el fondo se quieren y se tienen cariño, porque si no esto terminaba muy mal.

— No sabía que existían tantos insultos para referirse a las lesbianas —Suelta Claudia que ha escuchado la conversación atenta.

— Yo soy lesbiana, y tampoco lo sabía.

— Estudian, os lo puedo asegurar. Se ponen a buscar insultos el uno para el otro, ambos quieren ganar, pero siempre termina ganando Fina.

— Oye si a ellos les entretiene —Se ríe Marta —Yo no voy a decir nada. Pero que a tu novio no se le ocurra insultarme a mí, que entonces lo siguiente que se llevará, no será un insulto de vuelta, sino una patada en los huevos.

— No lo hará, no te preocupes. Eso solo se lo guarda para Fina, es con la única con la que tiene tanta confianza como para hacerlo. Saben que no se van a enfadar y por eso lo hacen.

— Rara forma de quererse —Se mete Mateo —Soy psicólogo y nunca había oído hablar de esa terapia —Se ríe al decirlo —Ya les preguntaré si les funciona para ver si la añado a las que yo recomiendo.

— Creo que esa terapia solo les funciona a ellos —Dice Carmen viendo como su amiga y su novia se abrazan justo en ese momento.

Se dirigen a la misma mesa de siempre, ya que es la que les ha reservado el hotel para las comidas. Fina se sienta al lado de Marta y de Carmen, y Marta de Fina y de Claudia. Desayunan cogidas de la mano como buenamente pueden y mientras entablan algunas conversaciones banales con sus amigos. Marta acaricia con suavidad la palma de su chica y esta las recibe con mucho gusto. Siguen desayunando y, en un momento dado, Fina puede ver cómo alguien, a quien conoce a la perfección, se acerca a su mesa.

Ecos de una listaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora