Capítulo 18 - Afrontando la realidad (Parte 2)

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—Hola, hermanita —decía Andrés al otro lado del teléfono.

—Hola, Andrés, te llamo para comentarte algo importante.

—¿Me tengo que preocupar? ¿Fina está bien? —Su voz sonaba preocupada.

—Fina está perfectamente, y Carmen y yo también, que ya te voy conociendo —Marta decide adelantarse y aclararle cierta información para que se ahorre preguntar—. Era para comunicarte que mañana volvemos a Barcelona. Tenemos el vuelo a las ocho de la mañana, así que, si todo va bien, sobre las nueve y media ya estaríamos en el aeropuerto.

—¿Os volvéis ya? ¿Quieres que vaya a buscaros?

—No tenemos nada más que hacer aquí, y creo que a Fina le vendrá bien volver un poco a la "normalidad". Y no, no hace falta que vengas a buscarnos, solo era para avisarte y que lo supieras. También he avisado a nuestros amigos; estaban muy preocupados y se alegran de que volvamos.

—Igual es muy pronto, pero cuanto antes mejor —empieza a decir Andrés—. Te cuento: Joaquín me ha dicho que lo hemos conseguido. Estás a una sola firma de dejar de formar parte de Discográficas de la Reina. Nos vendría muy bien que vinieras cuanto antes a la discográfica para firmar los últimos papeles y finalizar de una vez con todo el proceso.

—¿Tan rápido? —pregunta sorprendida—. ¿No me dijisteis que podía ser un proceso de meses o incluso años...?

—Padre ha agilizado los trámites...

—¿Cómo dices? ¿Estás diciendo que Damián de la Reina ha facilitado que me vaya de su discográfica?

—Digamos que durante estos últimos meses ha intentado hacer las cosas mejor. Si no te he dicho nada era porque no quería disturbarte más de lo que estabas, pero hay detallitos que creo que deberías saber sobre cosas que ha hecho.

—Sorpréndeme —decía expectante.

—Se enteró de que querías marcharte hace un par de meses, y al principio se enfadó, pero en ningún momento fue porque le pareciese injusto, sino porque creo que se dio cuenta de que si querías irte era por su culpa. Nos ayudó de forma desinteresada, te lo puedo jurar, a desvincularte de la discográfica y, mientras, durante los días que iban pasando, me hacía preguntas sobre nosotros.

—¿Padre interesándose por nuestra vida? No me lo puedo creer...

—Pues créetelo porque es verdad. Me preguntó por ti; me decía que te veía muy cabizbaja y triste y me preguntó si era porque lo habías dejado con tu novia.

—¿Se interesó por mi vida privada? Eso sí que no me lo creo. Desde que le dije que me gustaban las mujeres no ha querido saber nada de mí. ¿Ahora se va a interesar? No sé por qué lo haría...

—Está arrepentido, Marta —le dijo sincero Andrés—. Últimamente le veo muy taciturno, no come tanto como debería y casi no sale de su habitación a no ser que sea por algo de la discográfica. Marta, padre ya tiene una edad y me preocupa que todo esto le pueda afectar. Habrá hecho cosas malas, pero es nuestro padre.

—¿Y qué quiere que haga yo? —preguntaba a la defensiva—. Es él el que no desea verme, él fue quien puso esa distancia que existe entre los dos. Yo solo aprendí a vivir con ella y, a día de hoy, ya no lo necesito. Andrés, tú sabes que padre para mí era un referente, que quería ser como él y lo admiraba con toda mi alma. Aprender a vivir sin el amor de alguien a quien admiras y quieres tanto es muy duro, pero lo logré. ¿Y ahora quiere redimirse? ¿De verdad cree que está a tiempo de conseguirlo?

—Conmigo lo ha conseguido... Y con Jesús creo que también... —se sinceraba con su hermana.

—¿Qué ha hecho para que lo perdonéis?

Ecos de una listaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora