— Te vas a arrepentir de no haber venido —Le visa mientras sale del hotel con su maleta —Te dije que si no venías algo malo le iba a pasar a Marta, y que sepas que voy a cumplir con mi palabra.
— Haz lo que tengas qué hacer Esther —Le contesta cansada Fina, aunque con algo de miedo en el fondo.
— Qué no se te olvide que tú y yo seguimos juntas, ya sabes lo que puede pasar si no sigues mis indicaciones —Cuando llegue a mi próximo destino, te llamaré, más te vale cogérmelo. Quiero que durante estos meses hagamos videollamadas, llamadas y que me devuelvas los mensajes. Al final me va a venir bien que no hayas venido conmigo esta noche, así puedes comprobar de lo que soy capaz —Le dice acercándose a ella —No va a ser todo lo que pueda hacer, pero algo malo ocurrirá, eso te lo puedo asegurar. Tengo los recursos necesarios para hacerle la vida imposible a tu amor, así que no te conviene echarme un pulso. Tú solo obedece a mis necesidades de mujer y todo irá bien.
— ¿Tus necesidades de mujer se resumen en follar verdad?
— Qué lista que eres, porque es para lo único que sirves. Por no servir, no sirves ni para serme infiel, así de inútil eres. Menos mal que se te da de puta madre comer coños, seguro que por eso Marta está contigo, si no, no entiendo cómo puede estarlo.
— Eres una hija de puta, no sé cómo me pude enamorar de ti...
— Pues porque a mí también se me da muy bien comer coños... Si quieres se lo enseño a Marta, seguro que entonces ya no le quedan motivos para estar contigo... A no que ahora te odia... No me das ninguna pena, habértelo pensado antes.
— Vete a la mierda Esther, desaparece de mi vida.
— Por poco tiempo mi amor —Le dice dejándole un beso en los labios, a lo que Fina al separarse escupe en el suelo asqueada —Tanto asco no te daré... Seguimos hablando, que no te quepa duda.
Fina vuelve al interior del hotel cuando Esther entra en el taxi, y respira intentando que no vuelva a darle otro ataque de ansiedad. Marta que estaba esperando fuera, corre para abrazarla, sabe que está intentando controlarse para que no le vuelva a ocurrir lo de la noche anterior. La estrecha entre sus brazos como si la vida le fuera en ello, no quiere que vuelva a alterarse como lo hizo en la habitación.
— ¿Lo has grabado? —Le pregunta una vez se ha podido recomponer.
— Sí, al menos ahora tengo alguna prueba de la extorsión, pero necesito más —Fina mira a Marta triste.
— ¿Qué te ha dicho, Fina? Esa cara que pones no me gusta un pelo —Le pregunta preocupada mientras se sientan en uno de los sofás que hay en la entrada del hotel.
— Nada, no ha sido nada.
— ¿Quieres que me ponga a escuchar el audio? —Coge el teléfono de Fina con intención de encenderlo, pero esta la para.
— No, por favor, no lo escuches —Le suplica desesperada.
— Pues entonces, tendrás que contarme qué te ha dicho. Fina...
— Me ha dicho que te va a hacer algo por no haber ido con ella a su habitación. Tengo mucho miedo de lo que sea capaz de hacerte...
— A mí no me da miedo. ¿Qué más te ha dicho? No me creo que esa mirada solo sea por eso.
— Es por eso, no ha pasado nada más.
— Fina...
— Bueno, me ha dicho que espera que responda a sus llamadas, a sus mensajes y a sus videollamadas, que quiere que mantengamos el contacto.
— Así que quieres seguir aparentando que estáis juntas... Será zorra... ¿Te ha vuelto a amenazar?
— Sí, me ha dicho que, si no hago todo eso, pues que te hará más daño del que ya va a hacerte.
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Ecos de una lista
FanfictionMarta de la Reina es una famosa cantante que cansada de la madrileña ciudad, decide volver al lugar que la vio nacer, Barcelona. En ella, nada más llegar, se presentará en una de las mejores discotecas del lugar y se encontrará con algo que nunca pe...
