"LET ME"

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Había pocas cosas que podían herir al cazador. Una de ellas eran las balas de plata, que en ese momento se estaban esforzando por extraerse de la zona existente entre la clavícula y el hombro. No alcanzaba a verse bien, debido a que el espejo del lugar donde se estaban hospedando de manera temporal era muy pequeño. 

Las heridas abiertas seguían supurando tanto sangre como pus, y si no las cosía lo más pronto posible acabarían dejándole cicatriz. No había ningún amar capaz de penetrar en su piel y causarle tanto dolor como hacía la plata. Pero es que no se esperaba que esos mercenarios enviados por su padre para matarlo contasen con esa arma secreta en su arsenal, aunque debió haberlo previsto. 

Puede que su padre no tuviera las mismas habilidades que el, pero seguía siendo un cazador y como tal tenía conocimientos suficientes para llevar a cabo dicha tarea, sobre todo cuando se trataba de matarlo.

Fue entonces cuando Nova entró en el cuarto de baño. Se había limpiado la sangre de la cara, producto de haberle desgarrado la cara a uno de esos cabrones con sus colmillos. Ella era muy parecida a el. No compartían los mismos poderes, pero de alguna manera que el no acababa de entender del todo, era mitad hiena. Lo que le confería velocidad, fuerza y unos colmillos letales y la mar de pintorescos, que retraía y sustraía a voluntad.

Le lanzó una mirada de reojo mientras se acercaba al botiquín colocado sobre el lavabo y cogía un algodón con agua. Mostró los colmillos y se los limpió con tranquilidad. El presionó una de las heridas entre el dedo índice y pulgar, con la esperanza de que la bala saliera y dejara de escocerle, pero no sirvió de nada.

-Déjame a mi -se ofreció dejando el algodón sobre el grifo y retrayendo los colmillos- no quiero que te quede un cardenal

-Vaya, que amable de tu parte -sonrió mientras ella cogía una aguja del botiquín- ¿Cómo estás? -preguntó a la par que esta clavaba la punta donde sentía la bala y empujaba hacia fuera para que saliera-

-Mejor que tú, desde luego -respondió limpiando la aguja con un algodón nuevo- tengo que presionar un poco más -le avisó- está se te ha colado bien debajo de la piel 

-Igual que tu -respondió sincero, ella desvió la mirada sonrojada posándola de nuevo en su herida- 

-Claro, lo que tú digas -replicó- ahora tengo que curarte o si no se te infectará y tendrás fiebre 

El se acercó para darle un suave beso en los labios y esbozó una sonrisa al verla volver al trabajo como si nada hubiera sucedido.

-Está bien, hyena -susurró utilizando su nombre de superheroína- luego iremos a dormir, me muero de sueño 

-¿Iremos? -cuestionó- querrás decir, tu en tu camita y yo en la mía, grandullón -bufó colocando la aguja en su piel de nuevo- 

-Esta era la única habitación que les quedaba disponible -anunció- y solo tiene una cama -añadió esbozando una sonrisa de medio lado- tendremos que dormir pegaditos esta noche, Nova 

De pronto, el sintió como la plata salía de su cuerpo y pudo respirar con tranquilidad sin sentir más ese horrible picor que le provocaba dicho material.

-Ya está -anunció- si no queda otra que dormir juntos, que sepas que no pienso pegarme a ti, ni abrazarte por la cintura ni ninguna mierda parecida -aclaró- es más, construiré un fuerte de almohadas entre los dos para que no puedas pasar a mi lado de la cama 

-Te creo -dijo chupándose el pulgar y frotándolo contra su mejilla- tenías un poco de sangre ahí 

Ella se sonrojó y apretó los puños con rabia. 

-Me voy a comer algo antes de que desfallezca -dijo abriendo saliendo del baño- no me esperes despierto 

"No prometo nada" pensó antes de meterse en la ducha. 

One Shots : Marvel (1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora