"LET ME SHOW YOU HOW YOU MAKE ME FEEL WELL"

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Metiste la llave en el ojo de la cerradura con dificultad. Tu mente estaba nublada por el alcohol y tus reflejos no eran los mejores debido a la cantidad de bebida que habías consumido. Lo más probable era que, lo que corría por tus venas en ese momento fuera más alcohol que sangre.

Finalmente conseguiste abrir la puerta con un sonido sordo. Entraste y cerraste tras de ti intentando no hacer ruido. Fallaste, la puerta traqueteó un poco antes de cerrarse haciéndote soltar una maldición en voz baja. Era imposible que el no lo hubiera escuchado.

Como si lo hubieras invocado con solo pensarlo, su voz ronca sonó tras de ti mientras te quitabas los tacones y los dejabas al lado de la puerta de manera desordenada. Tu espalda se tensó ante el tono de su voz. Te giraste lentamente y, allí estaba estaba el, con un vaso de whisky en la mano.

Lo movió de derecha a izquierda, haciendo que el líquido bailara contra la parte baja del cristal. Su mirada se posó en ti, en tu cabello desarreglado, tu ceñido vestido rojo sangre, antes de posarla en tus ojos. Antes de que entraras, el fuerte olor del alcohol había llegado a sus fosas nasales. Te observó un momento antes de hablar.

-Estás en casa –dijo suavemente, sin añadir nada más, simplemente te observaba sin parpadear-

No esperabas que estuviera despierto a esas horas de la noche. Evidentemente no es que el no te deje salir ni nada de eso, al contrario le encanta que salgas y te diviertas con tus amigos siempre que te acompañen a casa luego, pero esta vez te habías olvidado de llamarle para avisarle de que ya volvías a casa.

Se ponía un poco gruñón cuando no lo hacías. En el buen sentido, es decir no se enfadaba ni nada de eso, simplemente su manera de preocuparse por ti era siendo un poco gruñón, como si fuera un señor mayor al que le han hecho esperar demasiado tiempo en la cola del banco.

-Logan –musitaste pasándote la mano por el pelo para apartarlo de tu rostro- lo siento, mi móvil se quedó sin batería –lo observaste un momento antes de decir- será mejor que me vaya a dormir...

-No te vayas –ordenó haciendo que te detuvieras- ven aquí, ahora –añadió-

Retrocediste sobre tus pasos y te sentaste a su lado en el sofá. El te observó con atención sin apartar la mirada de ti. En ese instante se detuvo a pensar en todos los pequeños detalles que le gustaban de ti. Tú lo sentiste, la manera en la que su mirada se iba oscureciendo hacía que tu cuerpo se ablandara ante su mirada.

-¿En qué estás pensando? –cuestionaste en voz baja-

Sus ojos se posaron un momento en la piel expuesta de tus muslos, ahora expuesta. El vestido no era corto, pero al sentarte en el sofá, se había levantado de manera que tu piel blanquecina estaba ante sus ojos.

Pudiste ver la tensión que había en sus ojos, la manera en la que te miraba hizo que te dieras cuenta que la noche solo podía terminar de una manera. Los efectos del alcohol comenzaban a pasar, aun así decidiste hacer la velada un poco más interesante.

Te sentaste sobre su regazo, la curva de su ornamentado cinturón chocó contra la cara interna de tus muslos. El frío de la hebilla hizo que soltaras un siseo por lo bajo. Paseaste los dedos por la curva de sus labios, su arco de cupido se calentó bajo tu tacto.

El te observaba sin decir nada, sus manos se posaron en tus caderas, manteniéndote sobre el. Sabías que lo estabas torturando, y tu sabías que a el le gustaba que lo hiciera, pero no en ese momento, no cuando estaba tan hambriento de ti.

Te inclinaste hacia delante, rozando tus labios con los suyos. Una de sus manos subió rápidamente a tu rostro, ahuecando tu mejilla en su gran palma. Movió los labios contra los tuyos, robándote el aire poco a poco, haciendo que tuvieras que separarte un momento, antes de volver a besarle.

Justo cuando el beso comenzaba a volverse más profundo te apartaste. El gimió levantando la cabeza hacia ti con desesperación, tratando de que vuestros labios volvieran a unirse, pero tú te moviste hacia atrás ligeramente impidiéndoselo.

Besaste su cuello, concretamente el lugar donde le latía el pulso, un lugar que sabías que le volvía loco. El gruñido que escapó de sus labios te lo volvió a confirmar. Sentiste el contorno de su polla presionando contra el cierre de sus pantalones.

-Dime, Lo –susurraste mirándolo un instante- ¿Piensas en mi cuando estás follando tu puño? –murmuraste pasando la lengua desde su cuello hasta el lóbulo de su oreja, el cuál mordisqueaste levemente-

-Sí –confirmó con un suspiro entrecortado-

-¿Si? ¿Estabas fantaseando con nosotros? –cuestionaste observando cómo se derretía contra ti- hicimos cosas sucias ¿Eh?

Tus manos bajaron por su torso, sintiendo sus fuertes músculos tensándose contra la camiseta de tirantes blanca que llevaba puesta.

-Lo hicimos duro ¿Verdad? –preguntaste moviéndote contra sus jeans-

-Mhmm –murmuró haciéndote ver que estabas en lo correcto-

-¿Vas a enseñarme donde te tocabas? –balbuceaste besando la comisura de sus labios de manera juguetona- ¿Quieres mostrarme cómo te follas a ti mismo cuando piensas en mi pequeño coño, huh?

-Si, princesa –gruñó- mierda, necesito quitarte esta cosa –murmuró bajando lentamente los tirantes de tu vestido-

-Shhh –chistaste apoyando el índice sobre sus labios- enséñame cómo te hago sentir bien

Rápidamente baja la cremallera de tu vestido para quitártelo, y tu te levantas ligeramente deshaciéndote de el. Este cae el suelo y ambos os olvidáis de el, mientras comenzáis a perderos el uno en el otro. Tus manos van a la parte baja de su camiseta para quitársela, el alza las brazos facilitándote la tarea. Tu mirada se centró en sus fuertes músculos. La manera en la que se recortan contra su piel hace que suspires contra su boca cuando vuelve a besarte.

-Mi princesa –susurra entre beso y beso- siempre tan ansiosa por mi... -gruñe- ¿Estás mojada ya, cariño? –murmura esbozando una sonrisa divertida- pobrecita, mírate estás haciendo un desastre en mis muslos –tira de tu pelo suavemente hacia atrás para que le mires a los ojos- estás siendo una chica muy mala –sonríe-

-Logan, por favor... -suplicas moviéndote contra el- te necesito

-Lo sé cariño –murmura ahuecando tu rostro entre sus manos- lo sé –se acerca a tus labios sin dejar a rozarlos- deja que te enseñe como me haces sentir bien

A los pocos segundos los dos erais un desastre de gemidos, jadeos y suspiros. Te acurrucaste contra el, escuchando los constantes latidos de su corazón, quedándote dormida a los pocos segundos. Logan escuchó cómo tu respiración se acompasaba, con sus latidos, haciéndole saber que te habías dormido.

Agachó la mirada hasta ti y paseó las manos por tu pelo con una gran sonrisa en sus labios.

Te quería tanto que dolía.

Su princesa.

One Shots : Marvel (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora