"YOU'RE NOT THE EXCEPTION"

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📍FOTO HECHA POR MI DE CUANDO FUI A VERLA LA CINE, ¡ESPERO QUE OS GUSTE EL SHOT!📍

Artis ajustó de nuevo la mirilla de su fusil de largo alcance para que apuntara a la entrada de la cabaña/casa de su objetivo. Sus jefes le habían ordenado cazar al cazador, por muy paradójico que parezca. Ella siempre cumplía con su deber y nunca hacía preguntas al respecto, así que le investigó.

No pudo encontrar mucho sobre él, como era lógico. En teoría todo el mundo creía que el cazador era un mito, una leyenda, un cuento que las madres les contaban a sus hijos por las noches para que fueran buenos.

"Tienes que ser bueno o si no el cazador escribirá tu nombre en su lista, y no quieres eso ¿Verdad" decían las madres, antes de darle un beso en la frente a sus hijos.

Ella jamás le había visto en persona. No sabía qué aspecto tenía ni cómo era físicamente. Lo único que sabía es que hablaba varios idiomas aparte de su lengua paterna: el ruso. Tras hacer un par de llamadas a las prisiones de alta seguridad que había en Rusia, descubrió que uno de los presos se había escapado, matando a diez oficiales en el proceso.

Su nombre era Sergei Kravinoff, del clan de los Kravinoff.

Artis pensó que tenía que ser él, estaba al noventa por ciento segura, pero tenía que comprobarlo con sus propios ojos, así que rastreó el mapa de Rusia palmo a palmo (lo que le llevó días enteros) hasta que encontró un montículo oculto entre varios árboles.

La aplicación no le dejaba ampliar la imagen, pero por lo que pudo ver parecía ser una casa. Así es como había terminado en Rusia en pleno invierno, frente a la casa del supuesto cazador.

Se colocó el gorro de lana sobre la cabeza. Le castañeteaban los dientes debido al frío. A pesar de su abrigo de piel, guantes, gorro y bufanda, sentía cómo poco a poco sus extremidades se congelaban. Sacudió la cabeza tratando de centrarse a pesar de todo.

Observó de nuevo la casa a través de la mirilla, y comprobó que había cargado las balas correctas por tercera vez. Estaba claro que a ese hombre no iba a matarlo una bala normal, por lo que decidió crear un tipo de munición especial, la cual al penetrar en la piel inyectara veneno de avispa asiática, un tipo de veneno muy potente y mortal para la mayoría de las personas.

"Veremos si funciona con el" pensó tratando de animarse un poco

En ese instante sus pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido de la puerta abriéndose. Las bisagras de metal resonaron contra los goznes al hacerlo. Se apresuró a observar por la mirilla.

Nada. Allí no había nadie. Pero la puerta estaba abierta, lo cual solo podía significar una cosa...

El Cazador andaba suelto. Comenzó lentamente a guardar el rifle y sacar un cuchillo de caza del interior de su bandolera. Entrecerró los ojos cuando el reflejo de la hoja la cegó. Estaba metiendo las balas en la pistola, cuando sintió una fuerte presencia tras su espalda.

Se dio rápidamente la vuelta con el cuchillo en alto, lista para atacar. Una mano detuvo su movimiento, colocando su brazo a la altura del pecho. Ella alzó la cabeza, los ojos ambarinos de un hombre moreno de pelo largo le devolvieron la mirada.

Se observaron durante unos instantes, momentos en los que Artis forcejeó con él, intentando clavarle la hoja, o al menos rozarle. No lo logró. Le dio un golpe en la muñeca haciendo que el cuchillo cayera sobre la nieve. Antes de que tuviera tiempo de agacharse, el sacó el suyo propio y lo puso bajo su barbilla, peligrosamente cerca de su cuello.

-No me gustaría manchar la nieve con tu sangre, dorogoy –dijo en un casto ruso- habla, o haré que lo hagas

-Por favor no me mates –dijo temblando debido al miedo y al frío que sentía- por favor

-Tus numeritos de princesa en apuros no sirven conmigo –dijo haciéndola levantarse del suelo- ¿Quién eres?

Dada la situación en la que se encontraba la joven solo veía dos opciones posibles: contárselo o acabar con un cuchillo en la yugular. Eligió la primera opción.

-Me llamo Artis –dijo bajo su atenta mirada- yo solo... quería saber si las historias que me contaba mi madre sobre el cazador eran ciertas –mintió-

La azulada mirada del hombre se posó sobre su rostro unos instantes.

-Mientes –respondió ladeando la cabeza hacia la bolsa donde guardaba sus armas- eres una cazadora –expuso- nadie más que los nuestros sabe utilizar un rifle como el que tú tenías apuntando a la entrada de mi casa

-No es posible que me vieras –musitó ella repasando en su cabeza la distancia que había entre su casa y la colina donde ella estaba apostada- me aseguré de ocultarme bien...

-No lo suficiente –gruñó, como si la estuviera regañando por no hacerlo como tenía que ser-

Dio un paso hacia ella, sus expresivos ojos claros hacían que dejara de sentir el frío que emanaba con congelarla de fuera hacia dentro.

-Nadie puede esconderse de mi –otro paso, por cada uno que él daba hacia delante, ella daba otro hacia atrás- por mucho que lo intenten, siempre los encontraré

La espalda de Artis chocó contra algo duro. "El tronco de un árbol" pensó al notar la corteza clavándose en su columna vertebral.

-Y tú no eres la excepción –finalizó el, a la par que guardaba su cuchillo en la funda en torno a su cintura-

La observó un momento antes de hablar de nuevo

-Puedes volver al lugar del que viniste y decirles a tus jefes que El Cazador es real, y que si no tienen cuidado escribiré sus nombres en mi lista –murmuró, Artis asintió con la cabeza-

-No puedo hacer eso –susurró haciendo que al frunciera el ceño-

-Repite eso –pidió, esta sacudió la cabeza negativamente-

-Mi misión es matarte –confesó bajo su atenta mirada- no puedo volver y decirles a todas las personas que confiaron en mí para este trabajo que no he podido hacerlo

-Puedes hacerlo –dijo- pero estarías muerta antes de que pudieras sacar la pistola –ladeó la cabeza- tú decides

-De acuerdo –suspiró Artis- volveré y les diré lo que me has dicho –resopló- perderé mi trabajo por tu culpa ¿Eres consciente?

-Mejor perder el trabajo que la vida ¿No te parece? –preguntó esbozando una sonrisa torcida- buen viaje de vuelta, printsessa

Comenzó a caminar por la nieve de vuelta a su casa. La joven observó que iba descalzo. Antes de que se alejara más le detuvo con una pregunta.

-¡Espera! –pidió, el se giró de nuevo hacia ella- ¿Cuál es tu nombre, cazador?

Sus ojos azules brillaron de un color amarillo intenso cuando dijo:

-Kraven

Después desapareció de su vista tan rápido como había llegado.

One Shots : Marvel (1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora