16

21 1 0
                                        

Había fallado y totalmente, odiaba mi cuerpo con poca resistencia, obligaba a mis piernas correr más de lo que podía para lograr alcanzar a Naoto.

—¡Espera Naoto!—grite mientras seguia detrás de él—¡Déjame explicarte!

Nada, siguió corriendo, como si no fuera capaz de escucharme, la fatiga me empezaba a hacer efecto y poco a poco iba perdiendo la velocidad que antes tenía, no pude resistir más y tuve que parar, mi respiración estaba agitada y mi cuerpo temblaba del cansancio. Un fuerte sonido llamó mi atención, estaba en medio de la carretera y un carro de festival se acercaba a mi con rapidez, mi cuerpo ya estaba muy cansado, por más que quería correr no lo lograba, cerré los ojos con fuerza al notar como ya tenia el carro a pocos metros de mi.

—Te dije que seria capaz de llevarte en mis brazos—escuche la voz de Naoto que me hizo abrir los ojos rápidamente.

Estábamos en la acera lejos de la carretera, no sentía mis pies tocar el suelo y miré abajo, los brazos de Naoto me sostenían con algo de difusión, lo escuche suspirar antes de caer de rodillas y soltarme suavemente.

—Naoto... ¿en qué momento...?

—Estoy enojado y triste, lo admito ... pero eso no era una excusa para quedarme quieto mientras veía como ese coche se acercaba... además, William me empujo para llegar más rápido hacia ti.

Volteé mi mirada notando a William del otro lado de la acera, era verdad sus palabras.

—Gracias...—murmure abrazándolo con fuerza— yo... en serio lo siento, no sabía lo que hacía ni lo que pasaría, no pensé en nada y estuve muy mal, lo sé—hable sin dejar de abrazarlo mientras empezaba a sollozar.

—Souya... escucha, yo... sé que no somos nada, pero... también sé que hay algo, puede que hayas estado con él, pero pude notar a la perfección como cuando estábamos juntos eras realmente feliz.

Era cierto, pese a todo cuando estaba con el no fingía, no como cuando aceptaba las salidas a escondidas con Takemichi.

Perdóname Naoto...

—Esta bien... además, vi a tu hermano, él ya hizo lo que yo quería hacer hace tiempo  con el tonto michi.

—¿En serio? ¿Me vas a perdonar?—pregunte sorprendida alejándome un poco del abrazo para verlo a la cara.

—Bueno... prefiero que empecemos de cero, claro, si te parece. No puedo negar que me dolió enterarme de eso, pero también soy consciente de que no podría olvidarte cuando ya estas aferrada a mi corazón desde el primer beso.

—Entonces... empecemos de cero, por favor.




.

.

.

El tiempo pasa con rapidez, mientras unas historias se borran de la memoria otras crecen el corazón quedándose grabadas en lo profundo de tu ser. Las historias se repiten pero tú decidirás si quieres cambiar el final, las historias de tu vida tomarán su rumbo con tus propias decisiones.

—¿Cuál es tu nombre?— pregunte ayudando levantar del surlo a un chico de cabello rubio y lacio.

—Takuya—respondio el chico mientras se levantaba del suelo.

—¿Qué haces por aquí? Y... así—murmure mirando su uniforme lleno de tierra y su rostro golpeado.

—Uh... me da algo de vergüenza decírselo una chica.

—Tranquilo parce, que aquí también estamos nosotros—escuche la voz de William detrás de mi, a su lado estaba Naoto con unos jugos en sus brazos.

—Bueno... hay unos chicos que me molestan—murmuró con una clara incomodidad, mientras bajaba su mirada al suelo.

—¿Y porque no te defiendes?—pregunto Naoto mientras me acercaba un jugo de mora.

—No es tan facil—murmuró Takuya— ellos son muy fuertes y yo no sé pelear.

Lo entendía, yo también estuve así cuando le había pedido ayuda a la persona incorrecta.

—Entonces—Hable con una sonrisa— ¿Qué tal si vas a un dojo? Unos amigos hace poco abrieron uno y buscan estudiantes, tal vez te podrían ayudar.

—Uh, ¿En serio? Pero aún así, no creo tener dinero suficiente para las clases.

Explícales tu situación—sonreí señalando un dojo que estaba un poco lejos de nosotros— los conozco, te ayudarán para defenderte, después si te gustan sus clases podrías averiguar si quieres pagarlas o no, pero te ayudarán totalmente gratis.

Sabía que mis palabras eran difíciles de creer, pero para alguien que quiere defenderse a mismo, cualquier solución que le den la tomara sin pensarlo dos veces, conocía el sentimiento de estar atrapado y correr al instante al ver una mínima salida para el sufrimiento.

—Supongo que lo pensaré, por ahora debo ir a casa—hablo Takuya antes de irse del lugar.

No Planeo repetir errores de mi pasado, ni siquiera quería saber que había pasado en totalidad con la pandilla, solo había seguido teniendo contacto con Emma y Manjiro quienes habían heredado el dojo familiar.

—Bueno—Hablo William llamando mi atención y la de Naoto— yo también me voy, los dejo disfrutar solos de su aniversario.

Sonreí mientras miraba como Naoto se ponía algo rojo.

—¡Cuidado con volver a lastimarle su corazón de pollo al niño, gata zarrapastrosa!—gritaba mientras corría lejos de Naoto para escapar de unos posibles golpes.

Mi vida aun tenía sucesos interesantes, pero ahora me lograba sentir como una adolescente normal, lejos de pandillas o bullying, solo preocupada por la escuela y mi relación amorosa.











𝐵𝐸𝐴𝑇 𝐼𝑇!! 𝓑𝓮𝓪𝓽 𝓜𝓮...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora