Capítulo 2: Confusiones

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Willow no podía dejar de pensar en lo que había sucedido en la tienda de regalos. Después de regresar a su hogar en el "Pantano del Amor," la escena se repetía en su mente una y otra vez: Mortis con su sombrero, preguntándole su opinión, mientras Edgar y Griff lanzaban comentarios que solo la hacían sentir más nerviosa. Su corazón aún latía con fuerza, y no sabía si sentirse avergonzada o emocionada.

Angelo, quien vivía con ella en el pantano, no tardó en notar su nerviosismo. La encontró sentada en una roca, mirando al horizonte, mientras un pequeño charco de agua a sus pies comenzaba a burbujear sin razón aparente.

"¿Qué te pasa, Willow? Pareces un fantasma... más de lo habitual," dijo Angelo, sentándose a su lado con una sonrisa amistosa.

Willow dio un pequeño salto al escucharlo, sacándola de sus pensamientos. "¡Ah! Nada, nada. Solo... estaba pensando en lo que pasó hoy en la tienda," admitió, sabiendo que no podría ocultárselo a Angelo.

Angelo sonrió con picardía, ya que había sospechado que algo así estaba pasando. "¿Mortis, verdad? Te congelaste cuando te habló, ¿no es así?"

Willow asintió, visiblemente avergonzada. "Sí... me quedé sin palabras. ¡Estaba tan nerviosa! Y ahora no puedo dejar de pensar en eso."

Angelo se rió suavemente, pero luego se inclinó hacia ella con una expresión de complicidad. "Oye, Willow, tengo una idea. Ya sabes, yo soy un mosquito cupido, ¿por qué no uso una de mis flechas en Mortis? Podría hacer que se enamore de ti en un abrir y cerrar de ojos," dijo, agitando sus alas de manera juguetona.

Willow lo miró con ojos grandes y negó con la cabeza rápidamente. "¡No, Angelo! Eso no estaría bien. Quiero que Mortis se enamore de mí por lo que soy, no por un hechizo o una flecha de cupido. Además, ¿y si lo hago y él... simplemente no es feliz conmigo?"

Angelo suspiró, sabiendo que Willow hablaba en serio. "Lo entiendo, Willow. Solo quería ayudarte. Pero entonces, si no quieres usar la magia, tendrás que ser valiente y decírselo tú misma algún día."

Mientras tanto, en otro lugar del parque, Mortis estaba sentado en una colina, mirando la luna llena con su nuevo sombrero en la mano. Lo giraba entre sus dedos, recordando el breve encuentro con Willow en la tienda. Había algo en su nerviosismo que lo intrigaba.

"Es solo una chica del pantano," murmuró para sí mismo, como si tratara de convencerse de que no había nada más que pensar. Sin embargo, por alguna razón, su mente seguía volviendo a ella, y a esas cartas anónimas que había estado recibiendo últimamente. ¿Podría ser que...?

Emz, que había estado caminando por el parque, lo encontró en medio de sus pensamientos. "¡Tío! ¿Qué haces aquí solo? ¿Pensando en tus admiradores secretos?" bromeó, sentándose a su lado.

Mortis la miró de reojo, pero no dijo nada. Emz rió entre dientes y se inclinó hacia él. "Deberías hacer algo con esas cartas, tío. Quién sabe, tal vez esa chica sea más especial de lo que piensas."

cartas... Mortis x WillowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora