La noche había caído sobre la oscura mansion de Mortis. Solo la luz de unas velas iluminaba el lugar, proyectando sombras largas en las paredes. Mortis, sentado en su viejo sillón observaba la ventana abierta, sintiendo el frío viento de la noche acariciar su rostro pero había algo que lo inquietaba.
Aunque estar en Retropolis había sido entretenida, con Bibi llenando el ambiente con su energía habitual, Mortis no podía dejar de pensar que algo faltaba. Se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en sus rodilla frunciendo el ceño. Había sido agradable, pero no lo suficiente.
"Bibi es divertida y enérgica, pero...", se dijo en voz baja, Intentaba entender por qué sentía ese vacío. Mientras sus pensamientos se enredaban, la imagen de otra persona invadió su mente Willow. Recordó su mirada, los breves momentos que habían compartido y cómo la había visto cuando aceptó salir con Bibi. Había algo en sus ojos... algo que él no había notado en el momento.
Mortis se levantó de golpe, caminando hacia una pequeña mesa donde un montón de cartas acían desordenadas. Eran las cartas que recibía cada semana escritas con una delicadeza que siempre lo dejaba pensativo. Al principio, las había tomado como una simple curiosidad, pero ahora... había algo más. Había comenzado a esperar esas cartas, a leerlas una y otra vez sentía que quien las escribía lo conocía mejor de lo que él mismo estaba dispuesto a admitir.
Tomó la carta más reciente y la sostuvo en sus manos. "¿Quién eres?", murmuró en voz baja. Las palabras en la carta eran afectuosas, como si quisieran consolarlo, pero también revelaban una admiración genuina. Sin quererlo, una idea cruzó su mente. ¿Podría ser Willow quien las enviaba? Sacudió la cabeza. "No puede ser... ¿o sí?"
Dejó la carta en la mesa y volvió a sentarse, ahora más inquieto que antes. Había algo en Willow que siempre lo había intrigado, pero nunca había considerado que pudiera ser ella la autora de las cartas. Sin embargo, la idea seguía flotando en su mente. Mortis no podía deshacerse de esa posibilidad.
Mientras tanto, en el Pantano...
Willow miraba a través de la ventana de la cabaña que compartía con Angelo. El pantano estaba cubierto de una densa niebla, y el aire era fresco y húmedo. Sin embargo, su mente estaba en otro lugar, muy lejos del pantano. Jugaba distraídamente con uno de sus mechones de cabello, sintiendo un nudo en el estómago.(Pregunta tiene willow ¿pelo o son escamas? nose pero digo que es pelo)
"No puedo dejar de pensar en él", susurró, lo suficientemente alto para que Angelo la escuchara. Estaba sentada en un viejo sillón, con los pies recogidos debajo de ella, sintiendo una mezcla de ansiedad y tristeza.
Angelo, que estaba revisando una vieja revista, levantó la vista y chasqueó la lengua. "Te lo he dicho mil veces, Willow. Si no haces algo pronto, alguien más va a tomar tu lugar. Bibi no es una amenaza seria, pero no puedes quedarte de brazos cruzados".
Willow suspiró profundamente, cerrando los ojos por un momento. "Lo sé... pero... ¿y si me rechaza? ¿Y si no siente lo mismo que yo?"
Angelo dejó la revista a un lado y se acercó a ella. Con un gesto suave, le puso una mano en el hombro, tratando de brindarle apoyo. "Nunca lo sabrás si no haces algo, Willow. Tal vez... no sea tan tarde para ti."
Willow levantó la vista hacia él sus ojos reflejando la incertidumbre que sentía. Había miedo, pero también una pequeña chispa de esperanza. Tal vez era hora de que dejara de temer al rechazo y tomara el control de sus sentimientos.
Aún no estaba segura de cómo hacerlo, pero algo dentro de ella empezaba a cambiar. Tal vez pronto sería capaz de enfrentarse a Mortis y decirle lo que realmente sentía. Solo necesitaba el valor para hacerlo.
:)
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cartas... Mortis x Willow
FanficNo vi muchas historias de este ship, así que decidí hacer una. Esta es mi primera historia apóyenla y denle una oportunidad a esta historia