Capitulo 7

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Decisión final

Lilith...

Dos guardias iban a cada lado de mi, estaba retenida en aquella camioneta mientras ella se movía, no tenía claro el rumbo, solo lo mucho que me había humillado esa noche. Rogando por que me miraran. Que me mirara alguien en especial. El rey, quería que me viera, quería ver en sus ojos, ver esa maldad de la que tanto se habla, ese mandando y poder que tiene. Quería ver de que era capaz. Pero esta claro que es inalcanzable.

Retenía con fuerza el sollozo que quería salir, las lágrimas amenizaban con correr por mi mejillas... lágrimas de coraje, impotencia.

— Llegamos señorita — Dijo uno de los guardias y bajo primero, después me ayudó a bajar y entonces vi la entrada del del departamento de Bri.

Asentí en agradecimiento y pude ver en los ojos de aquel hombre, lástima.

Entre... el recepcionista ya me conoce y me dejó entrar, entonces subí el ascensor. Y cuando llegue a la puerta, toque el timbre. Y esta se abrió.

Me tiré a sus brazos al ver su rostro de angustia y preocupación.

—¿Qué pasó? — pregunto abrazándome con fuerza.

Por fin podía llorar.

Me dejó entrar y me sentó en su sofá...

— ¿Por qué estás mojada? Vas a enfermarte.— dijo y de prisa trajo una toalla y la coloco en mis hombros...— te haré un té caliente.

Yo solo podía estar sentada en ese sofá, con las manos entre las piernas, mojada y con la cabeza viendo al piso.

Siento vergüenza.

En minutos el té ya estaba frente a mi...

— ¿Quieres hablar de lo que paso? — por fin la vi a la cara y ella limpió mis lágrimas —¿Qué te hizo ese hijo de perra? — vi coraje en ella

— Nada... supongo... — un hilo de voz salió de mi

— Estas mojada... te traeré ropa seca... y te prepararé un baño caliente... — se levantó y fue hacia su habitación.

No puedo hacer esto, no pienso casarme. No hay manera.

No si pasaré dos años siendo humillada y todo ¿porqué? ¿Millones? No lo vale.

Tome la taza de Té y la lleve a mis labios... bebí y sentí el calor por mi garganta... entonces noté aquella piedra que llevaba en el dedo.

Roja, brillante, me lo quite y lo examiné con detalle, el aro tenía detalles de ser un tallo con hojas doradas... todo muy detallado, la forma de una rosa justo arriba y en el centro el rubí...

Es un anillo precioso...

— Ya está el baño nena — su voz era suave

— Gracias...— digo y le doy el anillo

— Valla... un rubí — dijo viéndolo con detalle incluso se lo probó le quedó un poco grande — La gema más hermosa y extraña hoy en día. Que bello anillo.

— No lo vale— digo levantándome — Se acabo— digo y ella me regresó el anillo

— ¿Qué pasó?

— No se presentó... me dejó sola en la fiesta de compromiso— camine al baño y ella me siguió — El muy maldito estaba escondido en la parte de arriba y prefirió huir como un cobarde... no quiso verme.

Empecé a quitarme el maldito vestido, me deshice del peinado, los zapatos, todo. Me siento sucia.

Me metí desnuda a la tina, que ya tenía un bajón con olor a rosas.

Mientes tan bien Donde viven las historias. Descúbrelo ahora