Capitulo 23

1.4K 85 21
                                        

2/2

Rendición.

Asher...

Estaba apunto de la desesperación. Me faltaba el aire, mi pecho arde con cada palpitar, mi estomago se contrae. Mi piel se eriza y suda.

— Nada consigues rompiendo cosas — Darius al otro lado de la maldita sala del hijo de perra que tiene a mi reina.

Habíamos roto todo, habíamos quemado todo el patio, sus autos, había destruido todo y buscado en todas partes y no estaba aquí.

No la tenía aquí, y para mi puta suerte él ya se había dado cuenta que le tendimos una trampa.

— Asher...— me llamo Darius — Tenemos que pensar en algo más, no puedes dejar que la desesperación se apodere de tu cabeza. La guerra aún no termina.

—¡PERO EL SIGUE GANANDO! — Rugí y por primera vez me mostré enfurecido y al borde del colapso.

— Juro que ella volverá a ti...

— Ese hijo de perra es capas de entregármela en pedazos... si ella muere... me iré con ella — sus ojos se agrandaron y yo apreté la mandíbula al darme cuenta de mi confesión.

— Señor — Pride entrando al lugar con su tableta — Lo tengo, las cámaras y mi seguridad lo rastreo. Desde la pista hasta donde está en estos momentos.

Me aproxime — ¡¿Dime dónde está ese hijo de perra?!

— En las afueras de la ciudad. En un terreno que él posee. — Un aire... algo en mi estomago se hizo presente. Mi respiración se normalizaba.

— Vámonos, quiero a todo y cada uno de tus hombres — Darius asintió — Quiero a todos los hombres que tengamos aquí. Hoy... termino con esta guerra.

Rodearía el terreno donde esta, no le dejaría escapatoria.

Diez grupos de treinta hombres a los alrededores. Tirando a matar.

Recuperare a mi reina.

——————————-

Lilith...

Me costaba respirar, un dolor insoportable por todo mi cuerpo me invade, ya no siento los brazos, tengo la boca seca, no puedo ni abrir los ojos.

Escuche ruidos fuera de la habitación y supe que era él. Ducan.

Mi cuerpo tembló.

— Mariposita...— canturreó, apreté los labios y un frío pasó por todo mi cuerpo. — Te tengo noticias de tu esposo — no se cómo pero levante la mirada — El quiso tenderme una trampa... él está ahora buscándote en el lugar equivocado— se soltó a reír — Es bastante patético, está quemando mi casa en estos momentos buscándote y no estás ahí — volvio a reír. — Lastima. Bueno, ¿En qué estábamos...?

No dije nada. No tenía fuerzas.

La puerta se abrió de nuevo y un guardia le dio pequeña máquina.

— ¿Te gustan los masajes?— pregunto y cerré los ojos.

Ya se que es.

— Está cosita da masajes, tan relajantes que hasta dejan inconsciente. — se echó a reír.

Oprimió un botón y está echo chispas.

Un Taser.

Lo acerco a mi cara y me asusté por el ruido y la luz tan cerca de mi.

Este se burló y sin previo aviso pegó la máquina a mi piel.

El dolor más profundo y agonizante se expandió por todo mi cuerpo, mis músculos tensos. Un hormigueo por todo mi cuerpo.

Mientes tan bien Donde viven las historias. Descúbrelo ahora