Mientras se terminaba la pelea entre Garm y el Dragón Blanco, que ya fue transformado en adulto por medio de la magia de Meh'tis, Bancrein y Adelaide corrían por el bosque, apurados por llegar a la prisión que estaba cerca del palacio.
-Espero que nada malo le suceda a Garm.-Dice Adelaide, en un tono triste.-Ya me estaba empezando a encariñar con él.
-No te preocupes, él ya volvió a Niflheim hace un rato, parece que la batalla ya terminó.-Le dice Bancrein, mientras se le forma una sonrisa en la cara, por la victoria de su amigo.
-Que alivio, ya no tendré que preocuparme por lo que le pase.
-Es cierto, pero, no había porque preocuparse, sabía que el ganaría.
-Pero...¿No te habías preocupado tanto por Garm en ese momento, que tenias planeado convocar una de tus criaturas para ayudarlo?-Le dice Adelaide, mientras pone una cara de duda.
-Eso fue...Por el momento, me había exaltado un poco porque a pasado mucho tiempo desde que Garm a estado en una batalla que no se si estaría en forma para poder pelear.-Mientras Bancrein le responde, desvía la mirada, evitando mirar fijamente a Adelaide a la cara.
Adelaide le quería responder, pero fue cuando repentinamente una flecha salió disparada desde un árbol, directo hacia Adelaide, pero Bancrein, reacciona más rápido y pone su mano frente a Adelaide, provocando que la flecha se clave en su mano, atravesando la mayoría de la mano, mostrando solo la punta al otro lado de la mano de Bancrein, de la cual caía un liquido morado.
-Te dije que te protegería de todo lo que pueda pasar aquí adentro.-Al terminar de decir esto, Bancrein se quita la flecha de la mano, la agarra y la lanza en la misma dirección de la cual vino, cuando la flecha se clavó en el lugar de donde vino, un enano cayó desde la rama del árbol, con la flecha incrustada en el pecho, el enano había muerto.
-Gracias.-Responde Adelaide, impresionada por lo sucedido.-Pero, parece que nos están siguiendo.
-Eso parece, pero no hay problema, sea quien sea, me encargaré de él, nada me detendrá para conseguir lo que busco.-Al terminar de hablar, Bancrein se agarra la mano, y poniendo una cara de dolor, por la flecha que le había sido clavada.
-Déjame ver tu mano.-Le dice Adelaide, cuando agarra la mano de Bancrein, nota que quedaron residuos del líquido morado, el cual, quemaba como ácido la piel de Bancrein.-¡Esto es malo, es veneno!
-¿Veneno dices?-Bancrein se regresa a ver la mano.-No me hagas preocupar, pensé que era algo peor que veneno.-Lo dice con una cara de alivio.
-Pero que dices, ese veneno por lo que sé, es uno de los 3 venenos más letales que conozco, se dice que podría matar a un Gigante en 5 minutos con apenas unas gotas.-Le replica Adelaide, mientras vuelve a agarrar la mano de Bancrein para examinarla mejor.
-Como te digo, es solo veneno, eso no me matará, en poco tiempo estaré bien.-Bancrein, retira su mano de las manos de Adelaide y cierra su mano, formando un puño, al hacer esto, empieza a salir humo del puño, evaporando poco a poco el veneno que estaba alrededor de la herida.
-¿Como es que tu...?-Pregunta Adelaide, pero Bancrein le interrumpe diciendo.
-Es mejor que no lo sepas, pero digamos que en este mundo solo hay pocas formas de matar a alguien de mi especie.-Cuando termina de hablar, el rosto de Bancrein mostraba unos ojos fríos y una cara inexpresiva, como si la pregunta lo hubiese incomodado.
-A alguien de mi especie.-Repite Adelaide en voz baja, para que Bancrein no la escuchara.-"Es cierto, hasta ahora, el sabe que soy una Hada, pero el no muestra rasgos de un Humano normal, ni de cualquier otra especie que yo hubiese visto antes. ¿Qué o quién es él?"-Se preguntaba mentalmente Adelaide.-Eres alguien muy misterioso, ¿Lo sabias?
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El Hada y El Mago.
FantasyLa historia gira entorno a Adelaide, una joven hada ordenada, bella, fuerte y carismática, la cual, se encarga de custodiar una de las 8 Puertas, las cuales abren paso a el reino de Firligh, en el cual conviven múltiples criaturas mágicas, con los s...