Capítulo 24

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Yura

El ataque de pánico que la presencia de Dante le ha desencadenado a Morgan, aclaró mis dudas y ahora entiendo las palabras que me dijo en la celda, ha vivido toda su vida con su verdugo.

-Morgan, mírame. -agarro su rostro y la hago centrar la vista en mí, está temblando y suda como si estuviera expuesta al calor más intenso.

-No puedo res-respirar. -boquea buscando el aire que cree necesitar- Yura , me falta el aire.

-Céntrate en mí, imita lo que hago. -masajeo su nuca y hago ejercicios de respiración con ella para que el ataque vaya disminuyendo- Inhala y exhala, repite lo que hago.

Tomo sus manos sin dejar de verla ni interrumpir los ejercicios que poco a poco la van calmando.

-¿Por qué lo trajeron? -interroga con lágrimas en los ojos.

-Quería aclarar algunas dudas y que viera la cara de su enemigo porque no me gusta jugar a las escondidas. -contesto sincero.

-¿Y si aclaraste tus dudas?

-Lo hice.

Asiente y se limpia las lágrimas con las manos aún temblorosas.

-Bien. -se levanta y sale del reservado.

-Buen trabajo, doctor Maximov. -suelta Sergey molesto e intenta seguirla pero le digo que no.

-No podrá salir, así que no hay problema que esté sola por el club. -habla mi primo- Hay seis hombres vigilandola solo a ella, si Dante se le acerca lo sabremos.

-Vámonos. -salgo del reservado y Sunny viene hacía nosotros.

-Señor, ¿Ya se van? -pregunta y paso por su lado sin responder- Perdone mi atrevimiento.

-Yo me quedo, no quiero ir a encerrarme a esa casa. -se queja Nikolai- Me harta estar aquí.

-También me quedo, necesito un trago. -le sigue Sergey y se van juntos.

-Sus vehículos lo esperan en la entrada, señor. Que tenga una buena noche. -habla la nueva encargada.

Asiento y salgo en busca de Morgan, no pienso dejarla aquí después del ataque que le dió. Uno de los hombres que la vigila viene a mi sitio.

-La señorita está en la camioneta esperando para partir hacia la mansión. -informa y salgo del club.

El encuentro con Vaugh fue muy revelador, el maldito no es ningún idiota y no hizo nada por llevarse a la hermana porque sabía que estaba en mi territorio a pesar de ir preparado, según sus palabras. Abordo la camioneta y Morgan ya está allí mirando por la ventana, no voltea ni cuando arranca, veo sus manos para verificar que esté calmada y aprieta una de ellas como si sostuviera algo.

-¿Qué tienes en la mano? -interrogo porque a juzgar por como se puso en el club en Moscú aún lucha por superar su adicción- Te pregunte algo.

No responde y se baja primero al llegar a la mansión, así que voy detrás de ella que sube rápido a la habitación que está ocupando, dejándome afuera. Toco la puerta y no recibo respuesta así que abro a las malas y me adentro en la habitación, la veo abrazando sus piernas con la espalda pegada al cabecero de la cama.

-Morgan dime algo.

Me mira mostrándome sus ojos verdes llenos de lágrimas.

-¿Y qué quieres que te diga? Que las personas que se supone me deben querer y cuidar son las que han hecho toda mi vida un infierno. -solloza- Que el hermano que ví como mi modelo a seguir es mi torturador personal y para mis padres soy invisible. Benjamín prefiere a su empresa por encima de todo y luego a su hijo, que haga lo que haga sigue siendo su orgullo, lo demás no existe. -las lágrimas caen de sus hermosos ojos mientras me mira fijamente- Para Stella lo más importante es tener una botella del mejor whisky y un hombre joven entre las piernas que la satisfaga y no la haga sentir vieja pero ante la sociedad somos la perfecta familia Vaughn. He tratado de ser optimista entre tanta mierda, sabes, pero no funciona.

RevengeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora