Capítulo 25

8 0 0
                                        

Morgan

Me quitan la cobija de golpe haciendo que me despierte, veo a Sergey sonriendo por lo que hizo.

-Te quiero en el comedor en diez minutos lista para entrenar. -ordena y camina hacia la puerta- Si te quedas dormida y me haces esperar más de diez minutos vendré a despertarte con un poco de agua helada, así que apresúrate. Ah, se me olvidaba, buenos días.

Sale de la habitación y me muevo al baño rápidamente porque no quiero averiguar si cumplirá lo que me dijo. Llego al comedor y solo está Sergey en la mesa.

-Bien hecho, Rubia. Siéntate y empieza a comer.

-Gracias, no quería averiguar lo del agua helada. -respondo y me siento a su lado.

Trato de ver su reloj y me fijo en la hora, son las cuatro de la madrugada. Desayunamos en silencio y luego caminamos un rato para digerir la comida para poder empezar con el calentamiento y posteriormente con el ejercicio.

-Grandulón, déjame vivir. -suplico no sé cuántas horas después de empezar con un montón de ejercicios para mejorar mi resistencia- Creo que ya no quiero morir tan jóven.

-No seas exagerada, solo son las siete de la mañana.

Estoy sudada, despeinada y adolorida después de la rutina de tortura de este hombre.

-Para mí cada hora fue como un día. -contesto y me acuesto en el césped.

-Levántate, Yura viene a practicar contigo. -ordena y me levanto de inmediato.

Lo veo venir hacia mí con ropa negra de deporte y su típico semblante serio.

-Practicaremos con esto. -me entrega una daga de mango negro con piedritas azules aunque seguro que no son simples piedritas sino zafiros, creo.

Sergey sonríe y Yura lo mira con ganas de matarlo.

-Lárgate. -le ordena y este obedece sin perder la sonrisa pícara- Sostenla con esta mano.

-Pero yo…

-Con esta mano. -la sujeta cuando intento cambiarla- Las armas han desplazado mucho lo que es para mí un arte y es pelear con un arma blanca, en mi opinión disfruto más de matar con mi daga a pegarles un tiro en la frente.

Trago grueso por sus palabras.

-¿Quieres que me haga pipí? -pregunto en broma por sus palabras anteriores.

-No, cuando lo haga no será provocado por una daga. -responde dándome una sonrisa que nunca le había visto.

Asiento un poco temerosa por sus palabras y pongo de nuevo mi atención en la daga. Me explica cómo debo sostenerla, la postura que tengo que tomar en caso de un combate cuerpo a cuerpo con esta arma.

-La daga es una sorpresa que no puedes revelar apresuradamente, debes actuar rápido cuando la utilices, de manera que tú oponente se de cuenta que hay un arma blanca en el combate -lo miro atenta- cuando ya la tenga clavada en la yugular o el corazón. El ataque debe ser fuerte y certero en caso de estar en aprietos para que la muerte de tu oponente sea rápida pero si te estás divirtiendo mientras más lenta sea la puñalada más torturaras a tu presa.

Sé que no estoy con gente buena, la muerte de Kai a manos de Yura fue algo que me llenó de satisfacción porque quería hacerme daño pero que me hable de esta manera me abre un poco más los ojos sobre lo que son capaces de hacer, Nikolai me dijo que podían matarme si no les era útil y a juzgar por como habla no dudo que pueda pasar.

RevengeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora