Ella, la que perdona los errores que ni yo mismo me he perdonado.
Sabe hacerme soñar sin siquiera estar dormido, sabe enhebrar mis angustias y convertirlas en prendas con color del paraíso.Ella, la que subraya los titulos de cada día .
Sabe acariciar la carne y el alma al mismo tiempo, convirtiendo a este soldado de plomo en una aleación de pasiones y deseos.Ella, divaga entre mis murallas con un arco de guirnaldas de diamante.
Para que encuentre el camino a casa, siguiendo el camino más brillante.Ella, es el elemento químico que Dmitri olvidó en su tabla. Es el electrón faltante en cada uno de mis átomos, el receptor de mis neurotransmisores.
Ella separa los colores en gammas que desconozco, pero me ayuda a identificarlos, para pintar nuestras paredes, y con sus pinceles de besos diseña mis sentidos.
Y de ella soy mendigo, porque me declaro esclavo de su voz. Porque silencia sin gritos los reclamos de mi corazón.
Y de ella soy espina, esa que a veces daña pero es parte de la flor. Y a su vez protege con filo suficiente cada pétalo y color.
Y de ella soy hechizo, porque mis palabras nacen de su magia. El hechizo del querer eterno, no conoce cura ni distancia.
Y de ella no soy digno, porque ser digno es sinónimo de perfección. Sin embargo seré elocuente en mi miseria sentimental, para ser, por ella, cada día mejor.
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Vehemencia Poética
RomanceCada página es un poema, una historia, un sentimiento...o miles.