Capítulo 11

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Poché

Estaba siendo de los mejores días que había tenido en mucho tiempo.

En la última semana había tenido más tiempo para convivir con mi hermana menor. Volver a conectar con Valentina era hermoso. Conocer sus gustos, su sentir y su manera tan tierna de ver la vida me hacía quererla mucho más.

Mi corazón se aceleraba como loco cuando veía a Daniela junto a mi hermana, cuidándola y cumpliendo lo que alguna vez me prometió. Me sentía tonta al sentir que mi amor por ella seguía intacto, a pesar de todo. Pero no me arrepentía de ser completamente débil ante ese lado humano y cariñoso de su personalidad.

-Poché...- su voz atrajo mi atención y fui consciente por enésima ocasión de que la tenía frente a mí. Tan hermosa y tan... ella.

-Dime.- le dije sentándome junto a ella en la manta que habíamos puesto en el suelo para disfrutar de nuestro picnic.

Esa mañana habíamos decidido salir un rato de la hacienda. Queríamos pasar tiempo las tres juntas y me parecía una excelente idea que Valentina conociera un poco más de lo ciudad donde había nacido y de la cual recordaba poco.

Fue entonces cuando Daniela me comentó que Caroline, una amiga que durante algún tiempo trabajó con nosotros, había inaugurado un Resort junto a su esposa con la intención de intensificar el turismo ecológico en la ciudad, además de crear para los visitantes una experiencia en la que podían conocer la producción de uvas y vinos en la región y su importancia. La idea me pareció increíble.

Las cabañas me parecieron muy lindas al llegar, pero mi atención fue completamente atraída por los hermosos espacios verdes y jardines llenos de flores del lugar. Por lo que, con la aprobación previa de Daniela y Vale, decidí que un picnic al aire libre era la mejor opción.

-¿Podrías ir a la cava y buscar algún vino?- bufé haciendo un falso berrinche. Hacía calor y mis ganas de caminar no eran las mayores- Por favor.- insistió mirándome de las forma más tierna y sexy a la vez, algo de lo que solo ella era capaz- No puedo moverme, no quiero despertar a Valentina.- miré a mi hermana que dormía pacíficamente apoyando su cabeza en las piernas de mi ex esposa.

Por su condición de salud se cansaba muy rápido, así que después del viaje en auto para llegar algo lugar y unos minutos de caminata hasta el sitio donde nos sentamos a comer cayó rendida.

-Está bien.- ella sonrió victoriosa. Sabía que siempre haría lo que quisiera.

-Oye.- me llamó de nuevo cuando estaba de rodillas pretendiendo alzarme. Apoyé mis manos en el suelo y me acerqué luego de que me lo indicara con su dedo índice- Te ves muy hermosa hoy.- susurró y mi cuerpo reaccionó.

Con una pequeña sonrisa sonreí mientras la veía a los ojos. No respondí, solo besé su mejilla y levanté para comenzar mi camino hacia la cava.

Al entrar respiré profundo cuando percibí el olor de la madera, la iluminación era cálida y una música instrumental y suave hacía del ambiente uno muy agradable. Era increíble caminar entre esos pasillos llenos de botellas de vino de todo tipo y origen.

Estaba ensimismada cuando sentí que chocaba sin querer con alguien.

-Perdón.- dijimos ambas al unísono.

Frente a mí tenía a una mujer con mi estatura. Su cabello era largo, sus ojos eran de un color aceituna muy bonito y por su vestimenta podría asegurar que pertenecía a la alta sociedad.

-Disculpa, estaba distraída mirando el lugar. Es la primera vez que vengo.- me dijo, noté el acento italiano en su voz e inconscientemente se despertó mi curiosidad en ella.

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