Capítulo 12

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Calle

Caminaba de un lado otro en la sala de estar de la casa como si de eso dependiera mi vida. El estrés me estaba consumiendo preocupada por no saber el paradero de Poché.

Mis ojos ya habían derramado algunas lágrimas debido a que mi mente solo creaba los peores escenarios.

–¡Señora Daniela!– vi llegar a uno de los trabajadores del lugar, que llevaba horas, junto a otros, ayudándome en la búsqueda– Uno de los chicos acaba de encontrar al caballo de la señora María José vagando solo por la hacienda, pero no hay rastros de ella.– inmediatamente me llené de miedo.– Seguramente el animal salió corriendo por su miedo a los truenos.–

Iré a buscar tus flores favoritas.

Ensilla mi caballo, por favor.– no hacer nada me estaba desesperando– Saldré a buscarla yo misma. Algunos de ustedes quédense al cuidado de Valentina y no dejen que nadie extraño se acerque a estas tierras.–

El hombre me preguntó una decena de veces si estaba segura de lo que haría antes de obedecer mi orden.

Mientras esperaba mi caballo observaba al cielo. En ese momento el tono oscuro de la noche junto a las grises nubes formaban un color violeta que a cada rato era iluminado por los rayos que prevenían los truenos que retumbaban constantemente en el lugar. La lluvia se había detenido un poco, pero los estruendos celestiales continuaban con la misma intensidad con la que deseaba que nada malo le hubiera pasado a Poché.

Tenía que encontrarla y estaba determinada a hacerlo, a pesar de ese miedo que intentaba ignorar de que le hubieran hecho algo y que ya no estuviera en la hacienda.

Mientras cabalgaba con la mayor velocidad que podía sentí como algunas gotas volvieron a humedecer mi rostro, y luego el resto de mi cuerpo. El campo se encontraba totalmente solo a esa hora de la noche. Por la oscuridad que había, sabía que si no conociera de memoria aquel lugar estaría completamente perdida.

Cuando comencé a escuchar el río supe que estaba en el camino correcto. Ese río donde años atrás nos sentábamos a leer y donde crecían las margaritas amarillas que se convirtieron en mis favoritos.

Ralenticé mi paso y comencé a llamarla. La lluvia aumentaba a la par de mi desesperación por no lograr verla.

–¡Poché!– grité una y otra vez, en vano. Porque no recibía ninguna respuesta de vuelta.

Flashback; Meses atrás

–Te traigo la información que me pediste.– la voz de la mujer me sacó de mis pensamientos.

Fernanda tomó asiento frente a mí en la pequeña mesa de ese café donde solíamos reunirnos. Vestida de negro y con gafas de sol oscuras me saludó luego de ordenar lo mismo de siempre.

Me reí al verla:– Te tomaste en serio lo de "investigadora"– hice comillas con mis dedos– Pareces salida de una película.–

–Las cosas hay que hacerlas bien, querida.– dijo con tono burlesco.

–Entonces dime qué me tienes.– aceleré nuestra conversación para llegar al punto interesante.

–Están en Las Vegas.– podría imaginarme a mi esposa en cualquier lugar menos en ese– Ella estudió arquitectura y dirige junto a su primo una de las sucursales de la empresa constructora de ese tipo. Se ha encargado de varios proyectos con los que ha hecho millones de dólares.– alcé mis cejas sorprendida– Además, parece que es muy buena haciendo inversiones. Ha multiplicado su propia fortuna y la de su familia de una forma que no puedes imaginar.– agregó.

This LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora