Gala intentaba concentrarse en la clase de historia, pero sus pensamientos se desviaban sin remedio hacia Karime, la cual se encontraba sentada a un par de filas adelante, la porrista se reía con Jawy, uno de sus mejores amigos, inclinada hacia él con una expresión despreocupada y feliz.
Para cualquiera que los observara desde fuera, su nueva relación con Karime parecía algo real, abierto y sin complicaciones. Y en comparación con su última relación, Gala sentía un cambio que iba más allá de las nuevas mentiras que estaban creando.
Le fue inevitable pensar en relaciones sin recordar a Bárbara, su exnovia. Al inicio de la relación, Gala se había sentido afortunada de estar con alguien tan popular e impresionante. Bárbara le había dado una atención que nadie más en la escuela le había mostrado y en privado, cuando nadie las observaba, podía ser el sueño de toda novia, una muy cariñosa pero en cuanto alguien más aparecía en los lugares cercanos o supuestamente vacíos, todo cambiaba: las miradas se volvieron distantes, y las palabras frías. Era como si Gala fuera un secreto vergonzoso, algo que Bárbara se negaba a reconocer públicamente ya que esta, seguía en un inmenso y muy cerrado clóset. Siempre se trataba de justificar con que sus padres eran demasiado católicos y que al interesarse, podrían hasta matarlos de la impresión y cuando esa excusa ya no funcionaba del todo, inició una nueva.
Ella, al ser porrista no podía dejar que todos se enteraran que estaba saliendo con una chica, su principal meta para el último año de preparatoria era convertirse en la líder de ese grupo y por fin derrocar el mandato de la abeja reina del colegio: Karime Pindter.
La mayoría de las animadoras eran crueles cuando se trataba de hablar sobre la orientación sexual de las personas, aún cuando en ese grupo había dos chicos abiertamente gays, no les importaba. Hubo veces en las que Bárbara se reía de ella o hacía comentarios que la reducían frente a sus amigos, todo para asegurarse de que nadie sospechara lo que había entre ellas. Gala se sentía atrapada en ese silencio incómodo, sabiendo que cualquier intento de expresar lo que realmente sentía por Bárbara terminaría en una mirada de desaprobación o peor, en un desprecio hiriente.
Quizás por eso le robó el novio a la pelinegra en la primera oportunidad que tuvo, pensó que al lograrlo, en automático sería la nueva reina del lugar pero jamás contó que la actitud, carisma y seguridad eran los puntos clave para ese puesto.
Era algo que siempre estaba a punto de romperse, pensó Gala con una tristeza que ya creía superada.
Pero con Karime la situación era completamente opuesta. Incluso si todo comenzó como un acuerdo falso, Karime no escondía nada. Se mostraban juntas sin preocuparse de las miradas ajenas, como si no les importara lo que los demás pudieran pensar. Al contrario, las miradas curiosas comenzaban a ser una especie de motivación, era muy divertido.
Durante esos días, después de que todos se enteraran sobre la nueva relación, comenzaban a generar una especie de nueva rutina, cuando caminaban por los pasillos o cuando Karime la esperaba después de la práctica de fútbol, la actitud de ella era abierta, sin el peso del secretismo que tanto había lastimado a Gala en el pasado.
Los recuerdos de las caricias secretas y fugaces de Bárbara eran un contraste tan gris con la forma en que Karime la trataba. Incluso cuando no había nadie mirando, Karime era atenta, amigable y diferente. Gala sentía que Pindter no solo estaba actuando; había algo genuino en su forma de estar a su lado. Ese pensamiento, aunque desconcertante, le daba una sensación de libertad que nunca experimentó con Bárbara, siendo una burla porque era mejor tratada por la pelinegra era heterosexual.
Perdida en sus pensamientos, Gala fue sacada de golpe al presente por un codazo que invadió sin permiso previo las costillas. Giró la cabeza, sobresaltada, y se encontró con la mirada juzgona de su compañera de clase, una chica bajita de cabello rojizo con mezcla naranja.
—Estás distraída —le susurró en tono acusador mientras se apresuraba en seguir anotando lo que estaba escrito en el pizarrón.
Gala solo se limitó a levantar sus hombros como parte de la respuesta, tratando de volver al presente. Pero sus ojos volvieron a desviarse hacia Karime, quien ahora hablaba en voz baja con Jawy, pero lo suficiente como para que Gala consiguiera captar fragmentos. La escuchó decirle al chico moreno entre risas.
—Cabrón, no puedo creer que en serio piensen que es solo un juego. Gala es increíble. —ese elogio en voz alta hizo que la chica mencionada sintiera una calidez que no podía explicar
—¿Entonces tú y Gala ya son oficiales? —bromeaba Jawy con expresión burlona pero que solo ellos sabían que era parte de su amistad—. Hasta morras te andas dando mi matriosh.
¡Claro que sí! No voy a negarlo, Jaws —Karime, sin ni siquiera molestarse en bajar el tono, respondió—. Ella es diferente. No sé, tiene algo que... —Gala vio cómo sus palabras se desvanecían en un murmullo mientras volvía a reírse con su amigo.
La respuesta de Karime se quedó en su mente, haciendo un gran eco en diferente, provocó que un torbellino de dudas e inseguridades mezcladas comenzaran a instalarse en sus pensamientos.
¿Diferente en qué sentido? Se preguntaba si Karime veía algo en ella que otras personas nunca habían visto, o si era solo una palabra sin intención real.
o era más a ¿diferente porque realmente ella si había dicho en público que le gustaban las chicas? ¿diferente por que su estatura y forma de ser eran imponentes para los demás?
¡Estaban en pleno 2008! Todos merecían ser libres pero la homofobia aún era parte de la sociedad.
Mientras observaba a Karime, comprendió que la diferencia no era solo en cómo la trataban en público o privado. Karime, con sus risas y su confianza, la hacía sentir más libre, como si su relación, aunque falsa, pudiera ser un espacio donde ella podía ser simplemente Gala, sin tener que esconder quién era. Y eso, más que nada, la hacía preguntarse si este juego realmente acabaría bien o si saldría con el corazón roto.
Pequeño detalle, la historia se desarrolla en el 2008, por eso es que se van a topar con cosas muy del 2000 pero también el cambio generacional. Es para que la historia tenga sentido. ¡Gracias por leer!
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Tren de medianoche
FanfictionKarime Pindter tenía como meta seguir siendo la porrista más popular durante su ultimo año pero no contaba con que su estúpido novio la terminara para irse con su rival, desesperada por mantener su estatus, contratará a la mejor jugadora de fútbol d...
