El ruido de la cafetería era un constante ruido de conversaciones, risas y el ocasional golpe de las charolas rojas de comida contra la mesa. Karime Pindter removía su ensalada con el tenedor, empujando la lechuga de un lado a otro sin realmente comer. Desde que había hablado con Dania el fin de semana, no había podido quitarse sus palabras de la cabeza. La seguían a todos lados.
"¿Nunca has pensado que podrías ser bisexual?"
No, no lo había pensado y no tenía por qué hacerlo.
Sabía que era 100% heterosexual.
—Tienes cara de que estás planeando asesinar a alguien —comentó Gala dejándose caer en la silla que estaba junto a ella.
Karime levantó la mirada y sintió un pequeño sobresalto en el pecho al notar lo cerca que estaba de la más alta. Esta llevaba el cabello semi recogido en una coleta desordenada, con algunos mechones rojizos sueltos cayendo sobre la cara. Se veía relajada pero lo que más le incomodaba a Karime era lo natural que se sentía verla ahí, como si su presencia fuera algo a lo que ya se estaba acostumbrando demasiado. Sus amigos la recibían como una integrante más del team.
—No es nada —respondió Karime rápidamente llevándose un trozo de lechuga a la boca, esperando que el gesto sirviera para distraer su mente y que su novia no le hiciera alguna pregunta.
—Hmmm... no te creo —Gala la observó detenidamente.
—¿Por qué todas creen que pueden leer mi mente últimamente? —Karime dejó caer el tenedor sobre la charola y suspiró con frustración.
—Porque eres más obvia de lo que piensas. —Gala tomó un trago de su lata roja de refresco y se inclinó más hacia la pelinegra—. Déjame adivinar... ¿Dania te dijo algo sobre nosotras y ahora tienes una crisis existencial?
El estómago de Karime se encogió. No era posible que supiera sobre la plática con ella.
—¿Cómo sabes eso?
—Porque Dania no es idiota —al mencionar su nombre, la susodicha volteó a mirarlas para saludarlas con un gesto y continuó escuchando lo que sea que Luigi estuviera diciendole—. Y porque tú te pusiste a pensar demasiado en algo que para ti no debería ser gran cosa.
—Mira Montes, no sé qué crees saber pero esto es solo un trato. No significa nada.
Gala apoyó un codo sobre la mesa y se volvió a inclinar ligeramente hacia ella, con esa expresión de absoluta diversión que a Karime le empezaba a sacar de quicio y que si se atrevía a admitirlo en voz alta, le ponía los nervios al máximo.
—¿Estás segura? —volvió a insistir.
El corazón de Karime se aceleró en cuanto sintió la ligera respiración de la otra chica. Había algo en la forma en que Gala la miraba, con esos ojos claros que parecían analizarla, como si pudiera ver más allá de la superficie que Karime llevaba años perfeccionando. Su piel hormigueó con una sensación incómodamente familiar, la misma que había sentido la primera vez que Gala le había tomado la mano en los pasillos del colegio, frente a todos.
La misma que tuvo al sentir sus delicados labios la primera vez.
No era que le molestara el contacto. Lo que le molestaba era lo que su propio cuerpo reaccionaba cada vez que sucedía. No podía controlarlo.
—Obvio —soltó con rapidez antes de que Gala pudiera notar algo extraño en su reacción.
Gala esbozó una media sonrisa pero esta vez no parecía burlona, sino como si estuviera viendo algo que Karime aún no podía ver. Sus ojos dejaron de presionarla, levantó sus manos en señal de rendición.
ESTÁS LEYENDO
Tren de medianoche
FanfictionKarime Pindter tenía como meta seguir siendo la porrista más popular durante su ultimo año pero no contaba con que su estúpido novio la terminara para irse con su rival, desesperada por mantener su estatus, contratará a la mejor jugadora de fútbol d...
