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Después de una tarde intensa en las prácticas de las porristas, Karime caminaba junto a Gala hacia la tienda de música que estaba en el centro comercial. La porrista sostenía su Discman plateado con orgullo mientras que el futbolista iba deslizando su dedo por la rueda táctil de su iPod.

—No entiendo cómo puedes usar esa cosa —dijo Gala señalando el Discman de Karime—. Es como llevar un ladrillo colgado de la cintura.

—¡Por favor! —replicó la más baja con un aire de superioridad fingida—. Es auténtico, vintage. Además, los discos son mucho más cool que tu iPod aburrido.

—Claro, sobre todo porque es súper práctico llevar una torre de CDs a todas partes, ¿no? —se burló Gala agitando su iPod en el aire—. Aquí tengo toda mi música, ¡hasta las de High School Musical! Para que no digas que no soy versátil.

Karime rodó los ojos, le parecía interesante la dinámica que habían generado entre ambas, sin querer, se estaban convirtiendo en amigas aunque su relación era técnicamente un trato, ambas habían empezado a disfrutar esos pequeños momentos juntas.

Cuando entraron a la tienda, Karime se dirigió directo al estante de música pop. Gala, por su parte, fue a buscar algo de rock alternativo.

—¿Qué vas a llevar? —preguntó acercándose con un disco de Paramore en la mano.

—Quizá algo de Britney o Hilary Duff —respondió la pelinegra inspeccionando las portadas de los CDs—. Necesito algo icónico para escuchar en el coche.

—Clásico. Aunque esperaba algo menos básico de ti —bromeó Gala, empujándola suavemente con el hombro—. Ni te hagas que en tu habitación bien que tienes a los de Tokio Hotel.

Karime frunció el ceño en tono juguetón pero su expresión cambió cuando el nombre de Sian apareció en la conversación.

—¿Tu ex sigue actuando como si fuera el rey del mundo? —preguntó Gala sin dejar de mirar la pila enorme que había de CDs.

—Obvio —suspiró Karime—. Ahora anda por ahí presumiendo a Bárbara como si fuera un trofeo. Es patético ese wey.

—Es un idiota —respondió Gala con convicción para posteriormente agregar en un tono más bajo—. Aunque debo admitir que es gracioso ver cómo te pones cuando hablas de él.

Karime le lanzó una mirada de advertencia, detestaba que le recordaran al idiota de su ex novio pero era inevitable no burlarse de la situación, así que comenzó a reír.

—¿Y tú? —preguntó cambiando de tema—. Dijiste que salías con una chica antes de esto, ¿no?

Gala se tensó un poco pero fingió desinterés. No estaba preparada para confesarle a su compañera de negocios que esa ex era la nueva novia del ex que tanto detestaba la porrista.

—Sí pero no duró mucho. Fue complicado y secreto.

—¿Secreto? —Karime arqueó una ceja intrigada, jamás se esperó esa respuesta por parte de Montes.

—Digamos que ella no era exactamente del tipo que me presentaría a sus amigas o a sus padres —respondió mirándola con un leve toque de ironía.

Karime estaba a punto de responder cuando notó que el piercing de Gala estaba atrapado en su cabello.

—Espera, no te muevas —dijo acercándose para intentar liberar el piercing del enredo.

—¿Qué haces? —preguntó Gala aunque no se apartó. No le molestaba tenerla así de cerca.

—¡Quédate quieta o te voy a arrancar esa nariz tan bonita! —le dijo en un intento fallido de regaño mientras intentaba deshacer el nudo.

Desde el otro lado de la tienda, dos señoras observaban la escena con los ojos abiertos de par en par. A la distancia parecía que Karime estaba inclinada hacia Gala, como si fueran a besarse.

Tren de medianocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora