"Su planeta cambio de tamaño y mide cuatro por tres, su sol es la luz que se cuela debajo de una puerta. La nena ya no ve diferencia entre un día y un mes, la nena no sabe si duerme o se mantiene despierta..."
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Al lado una foto de Zacarías y el video que me hace recordar, de cierta manera, lo que Daniela está viviendo.
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Abrí mis ojos, algo desorientada. No sabía dónde me encontraba; aquel lugar no era nada familiar. Podía notar por un pequeño espacio que aparentaba haber sido una ventana alguna vez, que aun el sol no había salido.
Un fuerte dolor de cabeza me atacaba mientras intentaba levantarme de un colchón que estaba en el suelo. Una puerta algo vieja quedaba frente a mí, e inmediatamente caminé hacia esta.
Intenté abrirla, sin tener ninguna suerte. Fue entonces cuando el miedo comenzó a correr por mis venas. Dónde estaba? Quién me tenía encerrada aquí?
Comencé a darle golpes a la puerta mientras gritaba por ayuda. Minutos luego, sentí que alguien abría la puerta, así que di unos pasos hacia atrás.
"Deberías estar durmiendo aun" un hombre alto, corpulento, repleto de tatuajes, me decía mientras se acercaba a mí. No podía evitar llorar, su apariencia era aterradora; la cicatriz en su rostro y las múltiples perforaciones, hacían que pareciera un personaje sacado de una película de terror, de suspenso.
"Qué hago aquí? Quien es usted?" pregunté mientras mi voz temblaba, sin tener control alguno sobre esto.
"No te preocupes, belleza. Pronto el jefe vendrá y te contestará todas las preguntas que quieras. Por el momento, descansa" no dijo más y me dio la espalda para salir de la habitación.
Por un instante pensé que si corría y lo empujaba, podría escapar. En realidad, no tuve suerte tampoco con esto; aquel hombre era mucho más fuerte que yo, y al chocar con él, me volteó y me agarró por el brazo.
"No intentes hacer eso nuevamente. Me escuchaste?" preguntó mirando directo a mis ojos y pegándome en el rostro.
Inmediatamente, sentí el sabor a sangre en mi boca. No tenía ninguna duda de su fuerza para ese entonces.
"Por favor, déjame salir..." comencé a suplicarle, mientras este me daba la espalda una vez más y cerraba la puerta.
Me senté en el suelo de aquel lugar, elevando mis rodillas hasta mi rostro y comenzando a llorar. Porqué estaba allí? Qué me harían estas personas? Mis padres y Ariel estarían desesperados para este momento. Habían llamado a la policía? Me estarán buscando?
Pensando en todas estas cosas, quedé dormida en aquel suelo, sucio, lleno de tierra y polvo. Quedé dormida pensando en que debí escuchar las palabras de Ariel; no debí salir. Si lo hubiese escuchado, estuviese en mi cama, durmiendo en estos instantes.
Un rayo de sol en mi rostro, hizo que me despertara; sintiendo, nuevamente, la horrible sensación de desorientación. Abrí los ojos dándome cuenta que no era un sueño lo que había vivido, sino que era mi horrible realidad.
"Beto la capturó anoche y la trajo" podía reconocer la voz del imbécil que me había golpeado un rato atrás.
"Durmió toda la noche, Joaquín?" esta voz era nueva; inmediatamente sentí terror.
"No, e incluso intentó escaparse. Tuve que enseñarle a respetar" en esos momentos, escuché un golpe.
"No vuelvas a poner un dedo sobre ella o te las verás conmigo" quién era este hombre que me estaba defendiendo porque el inepto me había golpeado?
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Si tú me lo pides
Romance"Puedo, puedo llenarte de besos. Puedo llevarte hasta el cielo, si tú me lo pides..." Secuela de Estigma de Amor.
