Un capítulo más y terminamos. Bueno, no sé si un capítulo mas y el epílogo. Ya veremos. Solo les puedo decir que estamos al final de toda esta travesía...Besos y gracias por leer!
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El día del juicio llegó; era horrible pensar en volver a ver a aquel hombre que me hizo tanto daño. Me miraba una y otra vez en el espejo, sintiéndome algo mejor al ver que ya no tenía marcas de golpes en mi rostro ni en mi cuerpo; solo la enorme cicatriz que aquel cuchillo sobre mi piel había causado.
Observaba mi mano izquierda, aquella hermosa sortija que adornaba mi dedo anular. Aquel objeto que simbolizaba mi promesa de unir mi vida al hombre que amo; de estar a su lado toda la vida.
Mi familia tomó la noticia muy bien, al igual la familia de Ariel. Solo mi papá es el que continúa reacio ante esta situación; ahora, menos que antes, me dirige la palabra. Mamá y mis hermanos han intentado interceder, hacerlo ver las cosas como son; aun así, mi papá es un terco, no tengo duda.
Aunque me duela en el alma, su actitud no detendrá mis planes con Ariel. Dentro de un mes, uniríamos nuestras vidas y comenzaríamos a vivir en el apartamento que este tenía al lado de la universidad. Jeziel y Kiel se ofrecieron a entregarme el día de mi boda, al igual que Fernando; esto me mataba, pues dentro de mí, aun guardaba la esperanza de que mi papá nos diera su aprobación.
"Es hora de irnos..." comentó mi papá desde la puerta de la habitación, observando detenidamente lo que estaba haciendo.
"Enseguida bajo" respondí mientras intentaba mirarlo al rostro, este volteándose y saliendo de allí.
Al tomar mi teléfono, vi que tenía un mensaje de Ariel. Me había olvidado que por las noches, le estaba quitando el sonido para poder dormir bien. Cualquier ruido me despertaba, y ya no podía recuperar mi sueño.
"Mi amor, disculpa que no podré estar en el juicio. Por más que intenté hacer arreglos con el profesor, no me va a excusar del examen..."
Sentí algo de tristeza al pensar que no estaría allí; pero entendía muy bien sus motivos. Después de todo, sus profesores fueron muy generosos durante las dos semanas que estuvo ausente; así que no podía estirar más las concesiones que tuvo.
"Lo entiendo, estaré bien. Mis hermanos y mis padres estarán conmigo. Te veo esta noche...Te amo."
Hundí el botón de enviar y comencé a bajar las escaleras. Mi papá ya estaba en el auto, y mi mamá me estaba esperando junto a Ariana y Jeziel. Las actitudes de mi papá me molestaban cada vez más y no podía contener el dolor. Lágrimas comenzaron a bajar tan pronto llegué al final de las escaleras.
"Todo saldrá bien, mi muñequita. Olvídate de Damián, es un terco. El te ama, solo que no puede aceptar lo que sucede. Recuerda que una vez se lo hizo a mamá..." decía Ariana mientras me abrazaba fuertemente, provocando que mi llanto fuera más intenso, casi sin control.
"Recuerda que nos tienes de tu lado, al igual que a la familia de Ariel. Papá reaccionará a su tiempo..." eran las palabras de Jeziel mientras pasaba sus manos por mi espalda.
Levanté mi vista, y allí estaba mi mamá, llorando al igual que yo. Jeziel fue a socorrerla inmediatamente, abrazándola como solo un hijo puede abrazar a esa mujer que significa tanto en nuestras vidas.
"Mamá, tú conoces mejor que nosotros a papá. Eventualmente, se le pasará, no sufran más, por favor" Jeziel decía sin soltarla, apretándola más.
"Creo que es hora de irnos" comentó Ariana, limpiando mi rostro y caminando hacia mamá, "Alexandra, es hora de irnos" añadió esta riéndose al llamar a mamá por su nombre.
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Si tú me lo pides
Romance"Puedo, puedo llenarte de besos. Puedo llevarte hasta el cielo, si tú me lo pides..." Secuela de Estigma de Amor.
