Pero...

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Los dos estaban paseando por el parque felizmente hasta que Felix notó que el rostro de su novio desaparecia lentamente y temiendo lo peor lo beso. 

Félix abrió los ojos de golpe, respirando profundamente mientras su corazón latía a toda velocidad. Miró a su alrededor, confundido y desorientado. Se encontraba en el gimnasio, en el mismo lugar donde siempre practicaba, con su ropa de entrenamiento y rodeado por la familiar atmósfera de sus prácticas. Todo había sido un sueño… pero, por alguna razón, la sensación de afecto y nostalgia permanecía con él.

Intentó recordar el rostro del chico con el que había soñado, el que le había hecho sentir ese cariño tan sincero y verdadero. Pero cuanto más trataba de concentrarse, más borroso se volvía el recuerdo. No podía recordar quién era ni por qué su presencia le había llenado de tanta paz. Solo quedaba un vacío extraño y una vaga tristeza en su corazón, como si hubiera perdido algo que ni siquiera sabía que tenía.

Justo en ese momento, la puerta del gimnasio se abrió, y la familiar figura de Hyunjin apareció, con su típica sonrisa burlona.

—¿Qué tal, gimnasta? —dijo Hyunjin, cruzándose de brazos mientras lo observaba con ese aire de superioridad que siempre usaba cuando quería molestarlo—. ¿Listo para fallar otra vez?

Félix parpadeó, tratando de sacudirse el último rastro de sueño. Ese chico con el que había soñado era alguien diferente, alguien cálido y lleno de ternura. Pero la realidad era otra: tenía a Hyunjin delante, su rival, quien no perdía oportunidad para burlarse de él. Cualquier idea de ese sueño y de los sentimientos que había sentido desapareció en un suspiro.

—¿Qué quieres, Hyunjin? —respondió Félix, tratando de sonar firme—. Si solo vienes a molestar, mejor ahórrate el esfuerzo.

Hyunjin soltó una risa despreocupada, acercándose un poco más.

—Relájate, solo vengo a ver cómo tropiezas. Aunque, a decir verdad, mis expectativas ya están bastante bajas contigo.

Félix respiró hondo y se centró en su práctica, tratando de ignorar a Hyunjin y esa vaga sensación de pérdida que persistía en su corazón, como un eco de lo que había sentido en el sueño. Quizás, en algún rincón de su mente, una parte de él todavía se aferraba a la calidez de aquel recuerdo borroso, aunque no supiera a quién había estado abrazando en esa otra vida irreal.

Félix tomó aire profundamente, intentando enfocar su mente en la práctica, pero la sensación de pérdida y esa vaga tristeza aún pesaban en su corazón. Mientras ajustaba su posición y se preparaba para el siguiente ejercicio, no pudo evitar murmurar en voz baja, casi para sí mismo:

Felix: "Maldito… juraste no dejarme, no abandonarme."

La intensidad en su voz reflejaba una emoción inexplicable que él mismo no entendía del todo, pero que estaba ahí, quemando en su interior. Inmediatamente después, comenzó a practicar, usando cada movimiento como una manera de liberar aquella carga que no lograba sacarse del pecho.

Hyunjin, que lo había estado observando con su típica expresión de superioridad, frunció el ceño al escucharlo, claramente confundido. Ladeó la cabeza, mirándolo con una mezcla de extrañeza y desconcierto.

Hyunjin: " ¿Perdón?" dijo Hyunjin, arqueando una ceja

Hyunjin : "¿A quién le estás hablando? ¿Y qué fue eso de "no dejarme"?"

Félix, sin detenerse, ni siquiera miró a Hyunjin. Estaba tan sumergido en sus pensamientos y en ese sentimiento inexplicable, que ignoró la pregunta. Hyunjin se quedó en silencio, observándolo practicar con una mirada cada vez más intrigada, sin saber qué pensar de ese extraño momento.

Hyunjin sentía una atracción a Felix rara, pero simplemente no le hizo caso y salió del gimnasio

Félix siguió entrenando, tratando de desterrar la confusión que aún persistía en su mente. Su corazón todavía latía rápidamente, como si su cuerpo no pudiera olvidar lo que había sentido en aquel sueño. Con cada movimiento, intentaba enfocar su energía, disipando cualquier rastro de la extraña nostalgia que lo había invadido. Pero las palabras "no dejarme, no abandonarme" seguían resonando en su cabeza, y, por más que se esforzara, no lograba ignorarlas.

Mientras tanto, Hyunjin se había quedado un momento junto a la puerta del gimnasio, observándolo desde lejos con una expresión pensativa. Aún resonaban en su mente las palabras que Félix había murmurado. No era como él tomarse en serio lo que Félix decía, pero esta vez, algo lo había inquietado. Había visto a Félix en muchos estados, pero nunca tan... vulnerable.

Sacudiendo la cabeza, Hyunjin intentó sacarse esas ideas de la mente. No entendía qué lo atraía de esa escena, pero no estaba dispuesto a darle más vueltas. A fin de cuentas, Félix era solo alguien a quien molestar, alguien a quien desafiar.

Y al final ellos solo eran dos enemigos, nunca podrían ser más que eso


















Fin...

Vilvil ⭐

En secreto Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora