Mica...
Sus palabras son de gran impacto para mi, no pensé atraerle a Lorian.
Todavía no me hago la idea, le gusto a Lorian, jamás creí que ese era su motivo.
No sé como reaccionar, me siento rara, miles de sensaciones me invaden, entre ellas el miedo, miedo a no corresponderle, aunque se lo merezca, miedo a amarlo y que me destruya como todos lo hacen.
Soy psicóloga y ni eso me salva de los pensamientos, son consciente de lo correcto, pero en mi no cabe eso. No puedo evitar pensar en esos pensamientos de la infancia, de mi infancia, esos recuerdos se apoderan de mi, llevándome a esos malos momentos y no darme salida.
Mira mami — le muestro otro de mis tantos reconocimientos.
Una infancia en donde la perfección no era suficiente, una infancia donde los reconocimientos no eran gratos de felicitaciones, si no una responsabilidad que me absorbe y llena de estrés a pesar de mi corta edad. Una infancia donde sobresalir era suficiente para todos, menos para ellos.
Mi única motivación, mi razón de ser, mi mayor debilidad, mi fortaleza y fracaso, mi familia.
Tantos sufrimientos y esfuerzos, cosas que me cuestan tanto pero no son suficientes.
Problemas de insuficiencia, mi primer diagnostico, problemas de ira le hacen compañía, problemas de todo que solo me quedaba ignorar.
No importa cuánto me esforzaba, simplemente yo no era suficiente. Creí haber superado eso, pero después de Aiden creo que he recaído.
En mi estancia en el palacio muchas veces me he decaído, deprimido y demasiadas veces, muchas más de las que me gustaría admitir me he sentido insuficiente, siento que no valgo nada, es un pensamiento que me carcome el alma y me hace sentir vacía.
Soy una lata vacía, se que valgo, se lo que valgo, pero eso no es suficiente, mi cerebro no lo cree, siempre he dicho que vale más la creencia que el conocimiento, tu puedes saber muchas cosas, pero si no crees en ellas, no valen la pena.
No me gusta sobrepensar, pero lo hago, pienso es por qué los hombres son así conmigo, ¿tan poco valgo?, ¿soy tan poca cosa que no les importa desecharme?, ¿qué hago para merecer algo?, ¿tanto les cuesta quererme?, ¿qué me falta para ser suficiente?
Las lágrimas me invaden, si, las lágrimas, aquellas que no derrame en su momento y ahora me consumen, derramé tanto tiempo intentado ser fuerte que ahora soy más débil que un diminuto copo que nieve que se deshace al tacto.
Lloro, lloro por mis papás que no me valoraron, lloro, lloro por Rafael que me cambió, lloro, lloro por el engaño de Aiden, lloro, lloro por lo mal que me siento, lloro, lloro porque no me puedo contener.
— No llores Mica — Las palabras de Lorian me despiertan del trance.
No recordaba estar con Lorian, mis pensamientos me consumieron, ya tenía que no me pasaba algo así.
— Estoy bien — intento cortar todo, no estoy de humor para hablar.
— No, no estás bien
— Lo estoy
— No, no lo estás
— Que sí
— Mica...
— Estoy bien
— No lo estás, ¡Joder! Acabas de llorar de la nada ¡De la nada! — Intenta calmarse, creo que nunca me había gritado, ha perdido la paciencia, estoy segura, solo que no sé si está preocupado por mi — No creí que te pondrías por mi confesión, lo siento
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Serás Mía
RawakAiden Scott, el joven empresario más rico de todos los tiempos, se ve enredado con el hilo del amor, no es rojo como de costumbre, es negro con su aura, oscuro como el y su doble identidad, no solo es empresario, es también en el rey de la mafia. ¿C...
