[Capitulo 3]

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   Aiden...

   Una vez entrando a la suite ordeno al personal que se retiren, una vez estando solos seguimos besandonos, nuestros labios están hinchados, nuestra temperatura cada vez es más alta y mi excitación está por los cielos, seguimos besándonos apasionadamente y poco a poco nos vamos deshaciendo de las prendas de vestir, empezando por quitarnos los zapatos y tirarnos en el sofá, me encuentro sobre ella, apoyo en mis brazos mi peso y seguimos besándonos, luego la tomo del trasero dándole una nalgada, dejando la marca de mi mano rojiza y resaltante en su piel, le doy vuelta dejándola sobre mi, posiciono mi mano sobre su espalda y lentamente empiezo a bajar el cierre de su vestido, Mica no lleva sostén así que me facilitaba el trabajo, una vez retirado su vestido empiezo a morder, chupar y acariciar sus pezones y empecé a escuchar sus gemidos y jadeos, esos jadeos y gemidos son música para mis oídos, así que no pararé por un buen rato, luego empiezo a dejar mis besos húmedos por todo su cuerpo, llegando a rozar sus bragas blanca, pero en eso ella me besa y me quita la camisa rápidamente, haciendo un par de maniobras y dejándome como un perrito con correa tomándome de la corbata, esta me está ahorcando, pero sigo con el delicioso y placentero beso, luego siento su mano rozando mi pene y acariciándolo.

- Todavía no es hora pequeña - digo alejando su mano de mi pene.

   Inmediatamente agarro sus manos y las amarro con mi corbata, dejándola así a mi alcance, Mica no es la única que se sabe un par de maniobras, yo no me quedo atrás, aunque yo no me sé un par de maniobras; me sé todas. Mica sería toda mía, sigo dejando besos húmedos y jugando con sus pezones, muerdo sus bragas, pasando un lametazo por su piel y tiro de ella, esta empezó a bajar lentamente, ya estaba totalmente húmeda, al retirarla por completo pude apreciar su hermosa, suave y rosácea vagina, empiezo a rozar su clítoris con mi nariz y luego introduzco mi lengua en ella sin ningún tipo de piedad ni remordimiento.

- Ahh, Ahhh - empieza a gemir y me motiva a seguir, sus gemidos son la mejor música que mis oídos pueden escuchar - dame más, por favor - su voz se escucha entrecortada de lo placentero del momento.

   Sigo introduciendo mi lengua, saboreando todo de ella, su sabor es tan único y exquisito, succiono todo en ella aprovechando lo máximo, pronto se va a correr, no dura mucho y se corre.

- Tu primer orgasmo de la noche pequeña - digo con una sonrisa maliciosa y beso su vagina.

   Mientras ella se intenta recuperar de su primer orgasmo, yo la seco con un par de servilletas, no servirá de nada pues vuelvo a introducir mis dedos, inicio con uno, sin olvidarme de acariciar su clítoris con mi pulgar, luego meto dos dedos, empiezo a aumentar la velocidad y frecuencia, al introducir el tercer dedo sus gemidos y jadeos son lo único que se escuchaba, son tan fuertes que aseguraría que todo el edificio ya la escuchó.

- Ahh, Aahhh, me voy a correr - meto el cuarto dedo y aumento la velocidad - enserio, ahhhh, por Dios, ahh, ahh, ahh, ahh, enserio, para, estoy a punto de, ahh, correrme - dice sin más y se corre con mis dedos a dentro.

   Saco mis dedos de ella y sin dudarlo los lamo y le doy un poco a Mica, para que se probara, duda un poco pero el final termina aceptando. Mica está exhausta, pero aún no hemos terminado, apenas es el puto comienzo.

- Pequeña, apenas es el segundo orgasmo, falta mucho todavía y tú ya no aguantas, JAJAJAJA, te apuesto a que después de que te meta mi pene no podrás ni caminar - me rio fuerte.

- No creo poder aguantar, necesito tu pene dentro de mi urgentemente - dice y sin más me baja los pantalones junto con el boxer, aprecia y agarra mi pene.

- Tus deseos son órdenes, pero antes, tienes que hacer algo - agarro sus manos y las posiciono de manera que cubriera la mayor parte de carne, pues mi pene es enorme y es imposible que lo cubra por completo.

Serás MíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora