[Capitulo 25]

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Mica...

   Todo esté asunto me tiene con los nervios de punta, los planes de la boda están listos, todo está listo y los asesinos poco a poco están llegando.

   Es raro salir en este palacio y toparme con tanta gente que aparenta ser normal pero se que todos son asesinos.

   Salgo de mi lucha rápida después de un día productivo más, los entrenamientos con Lorian son agotadores, pero a la vez productivos. Hoy me enseñó defensa personal, no digo ser la mejor pero me defiendo, ya soy capaz y utilizar un arma, daga, mi cuerpo y próximamente aprenderé más, Lorian dice que ahorita me enseñará de todo un poco, luego del embarazo puliremos todo.

   Mi embarazo va de maravilla muero por ver mi pancita, con mis pocos meses apenas es perceptible el pequeño bulto.

   Mi boda está tan cerca, ya lo asimilé, es cuestión de días para ser la señora de Walsh, mujer del líder de la mafia irlandesa.

   Mi relación con Lorian va de maravilla, hemos convivido tanto con los entrenamientos, citas y los planes de la boda, me ha dado el gusto en todo. Mi relación con Lorian es como si hubiéramos sido amigos toda la vida, ese es el nivel de confianza que tenemos, agregando el echo de que como prometidos hemos decidido ir de poco a poco, nos besamos, acariciamos, mimamos, pero no hemos pasado a más.

   Hoy es un día especial, a tres días de mi boda Lorian me ha invitado a una velada romántica, sinceramente yo creo que no se quiere esperar a la luna de miel.

   Me ha dicho que me ponga ropa cómoda, sin embargo; yo no nací para obedecer. Tengo tantos vestidos bonitos que ponerme uno no me vendría mal, en especial el que tengo en mente.

   Un lindo vestido de tirantes en color verde olivo que se deshace al tirar de un listón, dejando mis tetas de fácil acceso, Lorian no es el único impaciente, aunque yo le hecho la culpa al embarazo.

   Tomo una corta ducha y me visto con el vestido, acompañado de un abrigo para no morirme con el frío, apesar de este en una zona "calurosa de Rusia" estas fechas son para morirse de frío y aunque el palacio es cálido, el lugar de la velada es desconocido para mí.

   Acompaño mi outfit con tacones y accesorios dorados, me pongo un poco de perfume, defino mi cabello un poco y lo dejo ondulado, mi maquillaje es sencillo solo me aplico corrector y rimel, además de un hidratante en los labios pues algo me dice que llevar labial no tiene caso.

   Salgo de mi habitación completamente lista y me encuentro con uno de los asesinos, todos mes respetan, dejé de tenerles miedo pues comprendí que no me harían daño, todos me veneran, no al nivel de como lo hacen con Lorian, pero si me respetan a excepción de uno.

   Creo que es uno de los asesinos que vi cuando me habían encerrado, es calvo y tiene una apariencia escalofriante, su gran tamaño no ayuda, solo te ocasiona más miedo, además de la cortada en su rostro que le da más maldad a su personaje.

   Este asesino es el único que no se inclina en mi presencia, desconozco el motivo pero lo dejo pasar, no vine aquí a pelear. Siento su mirada, esa mirada que suele estar llena de odio, no sé si sea directamente a mi o de plano odia todo y a todos, prefiero irme por la segunda.

   Comienzo a bajar las enormes escaleras y me encuentro a Lorian esperando por mi, el dijo que llevara ropa cómoda, pero parece no haberse escuchado, río al verlo en su traje como siempre, la única diferencia es que ahora solo trae un pantalón de vestir gris y una camisa negra con los primeros botones desabrochados, además de un gran abrigo en negro que lo cubre, supongo que eso es lo cómodo, lo casual para el.

Serás MíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora