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Hyunjin ni siquiera tuvo que acercarse; recibía la atención de todos con una sola mirada. Su sola presencia irradiaba una mezcla de magnetismo y seguridad que hacía imposible ignorarlo. Por eso, Felix ni se inmutó cuando una omega se le acercó. Ella era bonita, de esas bellezas que parecen esculpidas con delicadeza. Era hija de Aurora, siempre elegante, con una gracia natural y una belleza que llamaba la atención sin esfuerzo. Felix tragó saliva. Quiso apartar la mirada, quiso no verlo, pero no pudo. Nadie en su sano juicio rechazaría a esa omega, y hasta él lo sabía. Apretó los puños, sintiendo cómo sus manos se enfriaban con rapidez, como si su cuerpo intentara controlar algo que ya lo sobrepasaba.
Jeongin lo llamó, su voz suave pero curiosa, tirando de la atención de Felix y alejándolo por un instante de la escena que se desarrollaba ante sus ojos.
—¿Cómo lo controlas? —preguntó Jeongin, ladeando la cabeza con genuina intriga.
Felix parpadeó, pero ni siquiera pudo encontrar palabras. El silencio se apoderó de él, como si sus sentimientos hubieran formado un muro. La respuesta no llegó porque justo en ese momento la risa perfecta de Love, la hija de Aurora, resonó en el aire. Era una risa clara, dulce, capaz de arrancar suspiros, y eso solo empeoró las cosas.
Se prometió que no miraría. No lo mires, Felix. Pero lo hizo. Y en ese instante, sintió que todo lo que había intentado construir se desmoronaba lentamente.
—Hyuni —rió Love, acercándose más a Hyunjin, tocándole la mejilla con una suavidad casi ensayada. Hyunjin la dejó hacer, su expresión calmada, como si aquello fuera la cosa más natural del mundo.
—Está bien, Hyunjin, ganaste —susurró Minho desde la distancia, su tono casi burlón.
Hyunjin sonrió, con esa sonrisa que parecía siempre estar calculada, y en un movimiento despreocupado, se deshizo de la omega con facilidad, como si no tuviera importancia. Caminó hacia Felix con pasos ligeros, seguros, y cuando llegó junto a él, su voz sonó baja y seductora:
—Hola, bebé.
Felix frunció el ceño, sintiendo cómo un extraño calor comenzaba a instalarse en su pecho. ¿Acababa de estar con una omega y ahora venía hacia él, como si nada? Respiró hondo y forzó una sonrisa.
—Hola, amigo —respondió con calma.
Hyunjin se quedó muy quieto. El silencio entre ellos se volvió espeso, tenso, como si el tiempo se hubiese detenido. ¿Lo había llamado amigo? ¿Lo estaba rechazando? Nadie, absolutamente nadie, y menos un omega, lo había llamado así jamás. Podía sentir las miradas de sus amigos posándose sobre ellos, expectantes. Joder, y ahora lo habían escuchado todo. Seguro se reirían de él más tarde, cuando estuvieran solos.
Felix tragó saliva y añadió, con una voz que sonaba más firme de lo que se sentía:
—Nuestra tutoría puede empezar mañana.
Suspiró, tratando de controlar lo que sentía, aunque sus manos seguían temblando, más frías de lo habitual. No eran celos. No podía ser celos. Pero entonces, ¿por qué demonios sentía que algo lo quemaba por dentro, que su corazón latía con una mezcla de rabia y dolor? Malditos omegas, siempre tan sensibles... ¿o quizá el problema era él mismo?
—¿Felix? —Hyunjin lo llamó, esta vez con una nota de preocupación. El aroma a fresa y brownie, habitual en él, se volvió más intenso, pero también más agrio, como si reflejara el torbellino de emociones que Felix trataba de esconder. Hyunjin ladeó la cabeza, notando la tensión.
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𝐒𝐊𝐘𝐅𝐀𝐋𝐋 - 𝐒𝐭𝐫𝐚𝐲 𝐤𝐢𝐝𝐬
FanfictionHaz oído hablar de ellos. O al menos de sus padres. Chan, Felix, Han y Jeongin son los descendientes de los héroes de los cuentos que alguna vez escuchaste, pero llevan un profundo secreto. En Elyria, el reino de la luz, nadie sabe que su destino e...
