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El ascensor subía lentamente, y el aire dentro del reducido espacio se llenaba con el dulce aroma a leche condensada de Jeongin y el intenso olor a canela de Changbin. El alfa mantenía sus manos firmes en la cintura del omega, sosteniéndolo con facilidad mientras sus labios se devoraban mutuamente, como si el tiempo se hubiera detenido para ellos.
Jeongin gimió suavemente contra los labios de Changbin cuando este profundizó el beso, su lengua explorando con necesidad, como si quisiera grabar cada sabor y sensación. El omega, con sus brazos alrededor del cuello de Changbin, se aferraba a él como si fuera su único ancla.
— Changbin… —jadeó Jeongin cuando sus labios se separaron por un breve momento, buscando aire.
Changbin lo miró fijamente, su mirada oscura llena de deseo y algo más profundo, algo que no podía poner en palabras pero que ardía en su pecho.
—Eres tan hermoso, Innie —murmuró con la voz ronca, presionando su frente contra la del omega— No tienes idea de lo loco que me vuelves.
Jeongin se mordió el labio inferior, su corazón latiendo frenéticamente mientras sentía cómo Changbin volvía a apretarlo contra la pared del ascensor. Las embestidas simuladas del alfa hacían que su cuerpo reaccionara, sus pequeños gemidos escapando sin control.
— Binnie… esto… esto es demasiado… — susurró Jeongin, pero su voz carecía de firmeza, su cuerpo respondiendo instintivamente al calor del alfa.
— Dime si quieres que me detenga — respondió Changbin, aunque su tono dejaba en claro que eso sería una tortura para él. Su lobo rugía en su interior, ansioso por más, pero Changbin sabía que debía controlarse.
Jeongin negó rápidamente, sus piernas apretándose más alrededor de las caderas de Changbin.
— No, no quiero que pares…
El ascensor finalmente se detuvo con un suave "ding", y las puertas se abrieron. Ambos se congelaron por un instante, respirando con dificultad mientras intentaban recomponerse. Afortunadamente, no había nadie esperando afuera.
Changbin salió del ascensor con Jeongin aún aferrado a él, como si no pudiera separarse. Caminó rápidamente hacia la habitación del omega, sus pasos resonando en el pasillo vacío. Sabían que la habitación de Jeongin estaba insonorizada, y esa certeza los animó a no perder el tiempo. Una vez dentro, Changbin cerró la puerta con el pie y volvió a empujar a Jeongin contra la pared, retomando el beso con la misma intensidad que antes.
Jeongin dejó escapar un pequeño gemido cuando Changbin mordisqueó suavemente su cuello, provocando escalofríos que recorrieron todo su cuerpo.
— Binnie… esto… — Jeongin intentó hablar, pero su voz se cortó cuando Changbin deslizó una mano por su espalda, sosteniéndolo con aún más firmeza.
— ¿Qué pasa, tesoro? — preguntó el alfa con voz grave, sus labios moviéndose contra la piel del omega.
Jeongin trató de hablar entre jadeos, sus manos aferrándose al cabello de Changbin.
— No puedo… pensar… cuando haces eso…
Changbin soltó una risa baja, satisfecho con la reacción del omega.
— Entonces no pienses, Innie. Solo siéntelo.
El omega lo apartó levemente y, con decisión, lo empujó hacia la cama. Jeongin se quitó el polo y el pantalón, revelando su cuerpo esbelto y terso. Changbin lo miró fascinado, sintiendo cómo su deseo se intensificaba.
— ¿Cómo puedes ser tan perfecto? —murmuró Changbin con admiración.
Jeongin no respondió; simplemente subió sobre el alfa, moviéndose contra él para crear fricción entre ambos. Los gemidos suaves del omega provocaban gruñidos profundos en Changbin, quien, sin poder soportarlo más, se deshizo de su propia ropa.
— Déjame prepararte, tesoro — dijo Changbin con un tono dulce pero cargado de necesidad. Jeongin asintió, mordiéndose el labio en anticipación.
Changbin fue cuidadoso, usando sus dedos para asegurarse de que el omega estuviera listo. Los pequeños jadeos y gemidos de Jeongin lo estaban volviendo loco, pero se obligó a contenerse hasta que el menor estuvo completamente preparado. Poco a poco los gemidos de Jeongin se convirtieron en gritos, queriendo llegar hasta su orgasmo.
— Binnie... — se quejó viendo que los movimientos se hacían más flojos.
— ¿Estás listo, Jeongin?
— Sí… hazlo, Binnie — jadeó el omega, mirándolo con ojos brillantes.
Changbin lo penetró lentamente, deteniéndose para asegurarse de que Jeongin estuviera cómodo. Una vez que el omega comenzó a moverse por su cuenta, el alfa no pudo contenerse más y comenzó a embestir con fuerza, provocando gemidos entrecortados de ambos.
— Más rápido, Binnie, por favor — suplicó Jeongin, su voz quebrada por el placer. Changbin le hizo caso, yendo más rápido y rudo.
— Mhg, Jeongin, puto paraíso — dió una palmada fuerte a una de las nalgas de Jeongin quien dió un gemido silencioso.
— ¡Mhm, Changbin, Changbin! — gritó moviendo sus caderas para que vaya mucho más rápido.
Ambos querían, anhelaban y deseaban el orgasmo, aunque fuera rápido, le encantaba cada una de sus embestidas fuertes, rápidas, sus gemidos guturales y los gritos de Jeongin mezclandose.
Las embestidas se volvieron descoordinadas, demostrando que ya estaban terminando la primera ronda, no querían, querían quedarse así para siempre, sus cuerpos uniéndose en ese vaivén placentero.
— Te amo, Jeongin — susurró Changbin con sinceridad, acelerando el ritmo mientras ambos alcanzaban su clímax.
El omega lloriqueó, derramándose en las sábanas mientras Changbin lo llenaba, sus respiraciones mezclándose en el aire cargado de emociones y deseo. Ambos se dejaron caer juntos sobre la cama, sus cuerpos entrelazados mientras sus corazones intentaban recuperar un ritmo normal.
— ¿Otra vez? —preguntó Changbin, acariciando suavemente el cuerpo de Jeongin, quien sonrió entre jadeos.
— Siempre que sea contigo, Binnie.
Changbin lo envolvió con sus brazos, sosteniéndolo como si no quisiera soltarlo jamás. Mientras sus respiraciones se calmaban, el alfa le susurró al oído:
—No solo quiero tenerte esta noche, Innie… quiero ser tuyo siempre.
Jeongin lo miró con ojos vidriosos, sus labios temblorosos formando una sonrisa mientras acariciaba el rostro de Changbin.
—Entonces quédate conmigo, Binnie… siempre.
Y así, ambos se dejaron llevar nuevamente, perdiéndose en el calor de su conexión, mientras la noche se volvía testigo de su unión y las promesas silenciosas que compartían.
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Bueno, esto fue el gogogo de Jeongin AJAJAJAJA no puedo tomarme en serio todo esto.
— Nix 💗
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𝐒𝐊𝐘𝐅𝐀𝐋𝐋 - 𝐒𝐭𝐫𝐚𝐲 𝐤𝐢𝐝𝐬
FanfictionHaz oído hablar de ellos. O al menos de sus padres. Chan, Felix, Han y Jeongin son los descendientes de los héroes de los cuentos que alguna vez escuchaste, pero llevan un profundo secreto. En Elyria, el reino de la luz, nadie sabe que su destino e...
