are you alive, dad?
Abro los ojos confundida, estoy perdida en mi misma. Estoy desorientada, no recuerdo que fue lo último que sucedió ni los días que han pasado. Es como si todo este tiempo mi mente hubiera creado un mecanismo de defensa, y he estado en pilotó automático.
No recuerdo que hice, ni que sentí. Solo me siento vacía.
Siento que me arrancaron los sentimientos.
Estoy tumbada en un sitio totalmente desconocido, un paisaje natural, un lugar de campo. Desde pequeña he soñado con vivir en un sitio puro, donde no hay crueldad humana y abunda la soledad. La soledad es el mejor aliado para sanar,
es un arma buena para conocerte más profundamente. Cuando Silco murió me propuse viajar sin rumbo, descubriendo por mi misma la belleza del planeta.
Estoy rodeada de flores coloridas en un enorme prado sin árboles, solo hierba, plantas y mariposas revoloteando por el hermoso ecosistema. Un lugar bastante reconfortante, donde se respira paz. El oxígeno es más puro que en Zaun, no es una sensación asfixiante como en dicha ciudad del caos.
Me siento entre las hierbas, tapando mis ojos con las manos en protección de los intensos rayos de luz del sol. Un día que luce soleado, pero la temperatura es muy ambiental. Ni frío, ni calor. El paisaje se compone de montañas lejanas, y un cielo despejado.
La sensación de los rayos de sol contra mi piel se siente satisfactorio.
Las flores violetas me rodean.
Me doy cuenta que las flores son solo de color violeta, dejándome un sabor de boca agridulce ante un recuerdo. Arranco con sumo cuidado la flor, examinándola y acercándola a mis fosas nasales para respirar el aroma. El olor me recuerda a mi Violet.
Aunque, ya no lo es. No es mía.
Realmente me convencí a mi misma de que por una vez, nuestra historia iba a tener un final feliz. Y eso solo hizo darme cuenta que estoy condenada a una vida llena de fracaso, una vida que ni siquiera he podido disfrutar a mi manera. Una punzada de dolor se clava en mi pecho al acordarme de ella. Sus ojos, sus labios, su risa, esa estúpida sonrisa. Había destruido nuestro futuro y me siento culpable de ello.
Anhelo tenerla en mis brazos. Anhelo decirla lo mucho que me arrepiento de nuestra última conversación. Solo la quiero de vuelta.
Una hoja cae encima de mi sacándome de mis pensamientos, levanté la vista hacía arriba percatandome de la existencia del único árbol del prado. Un árbol frondoso, con hojas verdes y unas raíces como los árboles de películas de fantasía, literalmente como un cuento de hadas. Me fijo en el enorme tronco del árbol, viendo algo grabado en el.
Alcé las cejas al ver nuestras iniciales talladas junto un corazón. Fue una sensación extraña, ya que, no recuerdo venir aquí nunca y menos con Violet.
¿Acaso todo esto es real? ¿Acaso todo esto que está frente a mis ojos es una imaginación?
Es como si esa conversación, nunca hubiera existido.
Me paso las manos por la cara y por el pelo para comprobar si todo esto es solo fruto de un sueño. Vuelvo a sentir como mi respiración se vuelve anormal, se agita poco a poco haciendo que mis latidos sean fuertes. Siento taquicardia y unas fuertes ganas de vomitar, pero algo capta mi atención, haciendo que me sobresalte y deje por un momento las emociones de lado.
Me viene un olor familiar a la mente, un olor que lentamente estaba empezando a olvidar. El olor de su fragancia. Alguien rodea sus brazos por detrás de mi con delicadeza, como si fuera una muñequita de cristal. Las lágrimas inundan mis ojos, nublando mi vista.
ESTÁS LEYENDO
𝐮𝐥𝐭𝐫𝐚𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚. || 𝐕𝐢
FanfictionTras la dictadura de Caitlyn y Ambessa. Athenea tiene que volver a Piltover a cumplir los últimos deseos de su padre. Los fantasmas del pasado acechan y los nuevos amores distraen el objetivo real de nuestra chica. Esta historia demuestra el dolor...
