12.

524 72 24
                                        

You are a traitor.

La tarde había pasado bastante rápido, ahora los rayos de sol anaranjados se cuelan en la cabaña de Violet, haciendo que tenga que taparme la cara con un cojín del sofá para seguir durmiendo plácidamente. Busqué el cuerpo de Vivi para acurrucarme contra ella intentando sentir su calor, pero solo toque un hueco vacío, ella no estaba en el sofá junto a mi.

Retiro el cojín de mi rostro confirmando que ella ni siquiera esta en la cabaña. Me restriego los ojos, levantando mi trasero del incomodo sofá. Mis ojos miran la sala hecha un desastre, testigo de las horas anteriores en nuestro pequeño momento de cocina. Hay comida incrustada por los muebles, por no mencionar la harina y el chocolate esparcidos tanto por las islas de la cocina junto al suelo. El vinilo con la canción favorita de la pelirroja, suena en bucle. Nadie lo había apagado pero tampoco me molestaba.

La comida que habíamos preparado está guardada en papel de aluminio, y eso me resulta raro. Vivi no está, pero tampoco ha ido a ver a las chicas porque la comida está aquí conmigo. Tal vez se le ha olvidado, es lo único que puedo pensar, aunque mi intuición me dice que ella no es despistada. Y menos si se trata de su familia.

Me pongo ropa decente, me hago una coleta alta y cojo las bandejas de comida en mis manos en dirección a la cabaña de las chicas, Jinx y Isha. Su cabaña está cercana al solar donde Vander descansa. Viktor había dicho que la única condición que pone para cuidar al padre de mi novia es que esté encerrado hasta que su conciencia vuelva a ser normal y no como la de animal salvaje. Violet y Jinx no tuvieron otra opción que aceptar, así que no era difícil de localizar.

La gente por las calles se ve feliz aunque es una felicidad extraña, todos aquí están por problemas. Me saludan con sus mejores intenciones, como si yo fuera una conocida. Incluso, la gente me ofrece comida o bebida de los puestos a lo que niego con educación.

¿Como están mis chicas hermosas?— Esbozo con una sonrisa, dejando en la mesa del exterior de su cabaña las dos bandejas de comida.

Las dos muchachas están sentadas en un lugar bastante desastroso. Ellas dos rodeadas de cáscaras de frutas, y con un montón de lápices de colores esparcidos por el suelo. Jinx y Isha lucen tranquilas, están concentradas en sus dibujos. Al parecer, se estaban retratando una a la otra y por lo que ojeo, el arte no es lo suyo. Los dos retratos son horribles, ninguno destaca. No pude evitar reir al ver la supuesta Jinx del dibujo de la  chica menor, a lo que ella responde sacándome el dedo.

Isha se cruza de brazos indignada, pero su expresión irritada cambia al ver el pastel de chocolate en la mesa. Sus pupilas se dilatan.

¿Te unes a dibujar? Estamos haciendo tiempo mientras que Viktor tranquiliza a Vander.

Habla Jinx, con un tono de voz sutil. Ella analiza su dibujo concentrada jugando enérgicamente con el lápiz de entre sus dedos, haciéndolo girar con algunos movimientos ágiles.

No se me da bien dibujar, pero gracias.— Respondo entre risas, y me siento al lado de la menor, viendo como dibuja con tranquilidad.—¿Vi esta adentro con ellos, no?

Ni siquiera ha venido en toda la tarde.— Jinx frunce el ceño, desviando su vista hacía mi por segundos. Eso hizo que una de mis cejas se alce, pero intento no darle importancia.—Pensé que iba a venir contigo, se supone que lleváis la tarde juntas.

—Me desperté y ella no estaba.— La dije, dejando mi espalda chocar contra el respaldo de la silla.

Te hizo la tijereta y te abandonó. Tipico de lesbianas.— Interrumpe Jinx, con una sonrisa de oreja a oreja por la broma. Obviamente, Isha sonríe también aunque confundida.

𝐮𝐥𝐭𝐫𝐚𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚. || 𝐕𝐢Donde viven las historias. Descúbrelo ahora