Welcome Katerina.
No he vuelto a ser yo misma desde aquel oscuro día, me persigue. Cada noche, me atormenta ese fatídico recuerdo como si fuera un mosquito molesto esperando ha joderte el momento de paz. Está es la moneda de cambio que recibo, por ser quien soy y por llevar su sangre en cada litro de mis venas. Estoy pagando cada pecado familiar, incluso, los míos. Solo obtengo sangre y dolor.
Sangre, sexo salvaje y alcohol.
Ya me he acostumbrado.
Parezco esas jodidas señoras insufribles de las telenovelas, odiables. Esas que solo viven para joder a los demás y ver como su entorno cae como moscas con el paso del tiempo. Un corderito que no llega al matadero, así me siento. Pero lo tengo totalmente asimilado, ¿lamentarse?. Ni de puta coña. No vendo mis sentimientos de nuevo. Eso no sirve absolutamente de nada, solo eres presa fácil para los idiotas.
No he llorado más y tampoco lo planeo. No de nuevo. Solo quemo cada papel de cigarro en los honores de los muertos, y de mis enemigos. Mientras que yo tenga pulso, no olvidaré nunca cada persona que ha muerto frente a mi. Sobre todo, por su causa. Como Sevika.
Me habia encargado personalmente de matar a cada persona implicada en la muerte de Sevika. Me había encargado de mancharme las manos de sangre en su honor, y por joder un poquito a los de arriba que ya les hace falta competencia. Sigo en Zaun, las líneas vuelven a ser muy estrictas y ahora soy yo la que luce en cada cartel como cachorro perdido.
Una vive bien teniendo una doble identidad.
Athenea no es solo el nombre que se busca entre los callejones de Zaun, mi doble identidad también. Pero nadie me conoce con esa faceta, solo los que han mostrado lealtad a mi. Y quien se atreviera a delatarme, iba a pagar unas consecuencias muy caras. Se acabó eso de ser una niña buena.
Mi consciencia esta muy tranquila desde que deje de tomarme las cosas de forma tan sentimental, de forma cursi. Ya es hora de demostrar quien coño es Athenea de verdad.
Es mi terreno. Mis calles y mis leyes.
- ¿Me estas escuchando?- Su voz algo molesta, me saca de mis pensamientos de forma rápida.- ¿Porque siento que cada vez que hablo contigo es como si estoy hablando a la puta pared?
Hago una mueca indeferente, no muy interesada en la conversación. La verdad, mi relación con ella estaba yéndose a la mierda y no por mi. A mi me daba igual lo que hiciera, ya desde hace mucho no le daba la atención que merece.
No merece mi cariño. Para eso esta su querida Caitlyn, ¿no?.
-Creo que quedó muy claro que no me interesa una mierda tú vida.- Murmuro sin expresión, viéndola taparse entre las sábanas algo incómoda por mi respuesta. Violet bufa, daño su orgullo con mi indiferencia.
-¿Enserio?- Alza las cejas y se cruza de brazos molesta, se levanta arrastrando las sábanas mientras busca su ropa por toda mi habitación. Me deja desnuda, y la cama deshecha.- Estas insoportable. Ni siquiera te preocupas por mi y luego tengo que jugarme yo el pellejo para venir hasta aquí a follarte.
-Ese es tu problema, cariño.- Saco de mi mesilla un paquete de tabaco y me pongo un cigarro en los labios. Lo sostengo y mi mirada vacía se posa en los ojos de la chica enfadada, no me importa lo mucho que grite.
Vi y yo nos hemos visto en secreto todo este tiempo, somos amantes. Aunque, a veces creo que se le olvida el significado de esa palabra. Ella tiene a su futura prometida de la casa Kiramman, dentro de unos meses se ejecutara su boda a la cuál, no estoy invitada.
ESTÁS LEYENDO
𝐮𝐥𝐭𝐫𝐚𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚. || 𝐕𝐢
FanficTras la dictadura de Caitlyn y Ambessa. Athenea tiene que volver a Piltover a cumplir los últimos deseos de su padre. Los fantasmas del pasado acechan y los nuevos amores distraen el objetivo real de nuestra chica. Esta historia demuestra el dolor...
