Control yourself
Cada día que pasa me causa curiosidad el comportamiento del hombre. Son tan estúpidos que con solo ver un escote o una vagina los tienes suplicando. Tengo como quiero y donde quiero al perrito de la dueña de Noxus, no ha sido muy difícil seducirlo. Un hombre que no ha tocado nunca a una mujer, solo vive por y para su reino. Tarea bastante fácil, tanto que se me ha quitado la diversión de este infiltramiento.
Es totalmente patético.
Sin embargo, sigo sin entender mi función en esta misión. No entiendo el porque el oscurito ha querido involucrar a Katerina en esto. Fácilmente Ekko y la banda del árbolito pueden conseguir al perrito de Noxus con los ojos cerrados. Sin mi ayuda. Aunque por una parte, me reconforta saber que aún cuentan con mi ayuda después de todo.
- ¿No vas a beber nada? - Dije aburrida, el no deja de soltar cosas por la boca que ni siquiera presto atención. No me extraña que no tenga mujer, este hombre es un coñazo.
Yo había terminado mi segunda copa y el ni siquiera habia dado un trago a su ron cola con alucinógenos. Mi cuerpo intenta ignorar la sensación de pesadez que las copas provocan en mi sistema inmunitario. Intento no dejarme llevar por la ebriedad, no confío en el. No pienso dejarme llevar en una situación vulnerable en la que el se pueda aprovechar.
Definitivamente, beber no es lo mío.
- Pensé que querías conocerme. - Habla acercando el vaso a sus labios, pero no bebe de la copa y eso me hace sospechar de varias opciones. Mantengo la calma, y coloco mejor el cuchillo entre mi ropa interior en caso de actuar. - ¿Porque tan impaciente? Las chicas como tú solo sirven para complacer.
- ¿Las chicas como yo? - Acoto sin creer sus palabras. Mis manos tiran de su armadura atrayéndolo hacía mi, su aliento se corta nervioso y sonrio con superioridad. - Las chicas como yo son las que te hacen retorcerte de placer para luego dejarte sin nada. Yo no estoy aquí para ser tu putita barata, estoy aquí para obtener lo que quiero de ti.
- ¿Y que es lo que quiere una dama como tú de mi?
Mi cabeza se ladea un poco observando sus rasgos de una forma provocadora. Mis miradas no se apartan de sus ojos color avellana para bajar hasta sus labios adornados por la barba. Este acto hace que Rictus quede completamente congelado, la lujuria carcome cada litro de sangre de sus venas. Siento como su cuerpo responde a mi, intentando acortar una distancia que no le permito. Tengo yo el control.
Mis manos bajan lenta pero de forma torturosa por su armadura, las yemas de mis dedos se encargan de bajar por todo su cuerpo hasta su muslo. Dejo que mis manos descansen en sus muslos, sin acercarse como el quiere a su entrepierna. El se mueve incómodo en el sofá sin poder ocultar su erección.
- Me sorprende tu inocencia. Dime, ¿es tú primera vez? - Reí suavemente antes de la fatídica pregunta que hizo que sus mejillas se pongan rojas. Mi voz es más aguda de lo normal, en un tono más sexual.
- Si lo haces, te prometo que de forma personal me encargaré de que tengas todos tus deseos. - Sonrío ante sus palabras sabiendo el poder que tengo en su cuerpo, aunque es patético y enfermo lo desesperado que está.
Incluso a veces me sorprendo de mis armas de seducción.
-Seré tuya, pero solo esta noche. - Puse mi dedo indice en sus labios para interrumpir sus palabras.
Jinx nos habia prestado la parte baja del bar, es decir, el sótano donde antes Vi y su hermana menor dormían. El lugar ya no luce como antes, antiguamente esto era un salón viejo lleno de trastos. Jinx se habia encargado de no atormentarse con el pasado y se había deshecho de toda su infancia, en excepción de algunos objetos de su hermana y ella.
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𝐮𝐥𝐭𝐫𝐚𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚. || 𝐕𝐢
FanfictionTras la dictadura de Caitlyn y Ambessa. Athenea tiene que volver a Piltover a cumplir los últimos deseos de su padre. Los fantasmas del pasado acechan y los nuevos amores distraen el objetivo real de nuestra chica. Esta historia demuestra el dolor...
