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One love, two hearts.

Después de media hora caminando para buscar un lugar solitario en la inmensa ciudad de Viktor, encontré una pequeña montaña con vistas relajantes y sobre todo sin gente. Necesito calmarme, o la ansiedad acechará de nuevo.

Desde estas vistas se ve toda la ciudad. Veo como la gente trabaja intentando construir un lugar mejor, como todos en sus rostros tienen una sonrisa de oreja a oreja a pesar de las situaciones que están pasando en Piltover. Me provoca un poco de rechazo un sitio con tanta felicidad, no todo es bonito, mi padre me lo enseñó y la propia vida.

Rebusco en los bolsillos de mi ropa, al menos un cigarrillo. Por suerte, solo hay uno, lo suficiente ahora mismo. No tardo en encenderlo para en cuestión de unos segundos inhalar profundamente el humo del cigarro. Cierro los ojos, siento el humo recorrer lentamente mi garganta, camino a mis pulmones.

En mi cabeza surgen muchas dudas, pero no tengo respuesta de nada.

Me desmayé y las cosas fueron a mejor. A menos no estamos en el distrito del subterráneo muertos de asco. Fue un gran avance, y lo más importante sin mi presencia.

El apellido de Silco me queda grande. Seguramente mi padre habría resuelto está crisis con los ojos cerrados.

No soy el, aunque su sangre recorre mis venas.

Por una parte, quiero marcharme.Quiero honrar el nombre de mi padre pero me empiezo a cuestionar si soy capaz, yo no soy ni el, ni Jinx. Se que mis actos tienen consecuencias, y que cualquier minima cosa puede ser un gran impacto en está historia. Es difícil ser alguien que debe liderar en una situación tan crítica, y más cuando todos esperan algo de ti. Viktor tiene razón, tengo una carga en los hombros que no me pertenece.

Esta no es mi guerra. Yo me marché y creo que es mejor para todos que vuelva a desaparecer.

-¿Dándole un poco a la cabeza, no?- Su voz familiar resuena tras de mi, justo a mis espaldas. No me molesto en darme la vuelta, cuando la veo sentada justo a mi izquierda.

-Sevika.- Fue lo único que dije, en forma de saludo.

-¿Como te encuentras? y no te atrevas a mentirme. Te he limpiado seguramente el culo cuando eras una cría, asi que te conozco perfectamente.

Sonrío vacilona ante ese último comentario. Le tengo confianza a Sevika, ella siempre fue la mano derecha de mi padre y ahora la mía. Me tomo mi tiempo para contestar su pregunta, tirando la ceniza del cigarro antes de volver a ponerlo en mis labios. Inhalo, y exhalo con más ansias.

-Jodida, Sevika. Pero aquí estamos todos jodidos, no hay que darme tanta importancia.- Murmuré, tranquila. No me sale decirla nada más por mucho que quiera contarlo, sigo teniendo esa máscara indiferente. Sevika lo nota, ella no es tonta. Sabe que oculto más de lo que debo.

-Athenea, has estado evitando hablar de ti durante toda tu puta estancia. Eres un puto humano, también sientes, así que deja de buscar excusas baratas y cuéntame como te sientes.- Ella se pone firme, yo conozco ese tono mandón. En sus ojos puedo ver un rastro de empatía que en Sevika es raro. Me encojo de hombros, y vuelvo a dar otra calada.

Ella coge el cigarro de mis labios, y lo tira lejanamente.

-Vi tiene razón, deberías dejar de fumar tanta porqueria. Seguro te huele la boca a cenicero.- Vuelve a hablar, haciéndome rodar los ojos de forma dramática.

-¿Como me siento? Bueno, discutí con Violet, me caí de un tejado y he despertado junto a un señor parecido a Jesucristo que sabe meterse en mi mente con superpoderes. ¿Tu que crees como me siento? Por no hablar también de que la revolución me queda grande.

𝐮𝐥𝐭𝐫𝐚𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚. || 𝐕𝐢Donde viven las historias. Descúbrelo ahora