Madurar

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Me va' a volver loco, Mati. - jadeo el mayor demasiado acalorado y sudoroso.

No sabe' como extrañaba ver este tatuaje. - musitó Enzo mientras rozaba sus dedos por el hueso de la cadera de Matías.

Enzo se adentró en el menor, provocándole suspiros, mientras que el castaño gimió al sentir el miembro del moreno.

Y este otro también. - mencionó el moreno tocando la espalda del castaño.

De a poco el mayor comenzó a penetrar lentamente a Matías, disfrutaba como el menor lo apretaba y era una sensación muy satisfactoria. Las embestidas poco a poco se volvían más rápidas y fuertes. 

Matías jadeaba con mucha desesperación, sentir el miembro de su hombre era lo mejor que le podía pasar. Coger con Enzo siempre fue una sensación muy placentera.

La primera vez que se acostó con él, sintió algo que con Lautaro nunca sintió.

No sabes cuanto amo romperte el orto. - le susurró en el oído el mientras embestía a Matías sin piedad.

Sos un m-mogolico. -

Ja, si ? Pues bien que te gusta que este mogolico te haga la cola. - exclamó el moreno en tono muy arrogante. Golpeando el punto dulce de Matías.

Ahh~ E-enzo...mass ~ por favor - suplico el castaño hay sentir como golpeaban su próstata.

Te gusta como te la mételo ¿ no ? Sos un regalado, una trola necesitada. - voceó Enzo mientras penetraba al castaño más fuerte.

Enzo al ver que el menor no le dijo nada, le da fuerte nalgada, provocando que el otro suelto a gemido ahogado.

Ahh~ c-creo que me~ voy a v- venir - mencionó Matías con mucha dificultad.

Pues hay que venirnos juntos, mi amor. - exclamó el mayor en tono ronco.

Las embestidas eran un vaivén que pasaron de ser fuertes y lentas, a bruscas y rápidas tocando con mucho frenesí ese punto g de Matías.

Al dar su última embestida, Enzo eyaculo dentro del castaño, mientras que el menor se vino manchándose el abdomen.

Vos sos solo mío y de nadie más. - murmuró Enzo cerca del menor.

Soy solo tuyo. - respondió Matías entre espasmos, mientras trataba de respirar bien.

Después de breve descanso lo hicieron por horas, aproximadamente hasta las 04:00 de la madrugada.

Luego de tantas horas de coito, ambos cayeron rendidos y se quedaron dormidos. Enzo dormía en bóxer, mientras que Matías llevaba puesto la remera del moreno y un bóxer. El menor dormía sobre el pecho tatuado de su hombre.

Sin embargo, el castaño al parecer estaba teniendo un tipo de pesadilla o un mal recuerdo, ya que se estaba removiendo en la cama. Estaba realmente
Inquieto.

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Un Matías de 8 años se encontraba viendo "Coraje, el perro cobarde" en la tele. Era un sábado a más 11:00 de la mañana, Gustavo se había ido a capital a hacer unos trámites para Victoria, quien tan solo tenía meses de nacida. Por lo cual Fabiana aprovechó e invitó a unos amigos a juntarse en su casa.

Por ti Donde viven las historias. Descúbrelo ahora