Herida fresca

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Había pasado una semana desde que los hermanos de Matías se habían mudado con él, la convivencia aún costaba.

Matías dormía tranquilo, sin embargo el llanto de Thiago lo despertó, convivir con un bebé otra vez, era muy agotador.

Mientras que para Enzo sus recuerdos de la adolescencia regresaban, escuchar aquel llanto le recordaba a su hermano Joaquín.

Hablando de Joaquín, en esa semana su hermano menor iba a llegar a Argentina, y él todavía no le había dicho nada a Matías.

Por favor, Thiago dormite. - exclamo el moreno, el cual no llevaba puesta nada arriba y se le podían notar los distintos tatuajes que este tenía.

El mayor mecía al bebé tratando de calmarlo.

A ver dámelo. - voceó Matías mientras extendía sus brazos para recibir al menor. Enzo no dudó ni un segundo en entregarle a él bebé.

Bastaron segundos para que el infante se tranquilizara y reconcilie el sueño.

Fua que hijo dé mil, no me quiere mi cuñadito. - exclamó el mayor viendo fijamente al castaño.

No digas eso, se esta acostumbrando a su nueva casa. - respondió el menor mientras se carcajeaba.

Luego de hacer dormir al bebé, ambos adultos se dirigieron nuevamente a su respectiva cama.

Matías se dormía al instante, sin embargo Enzo se quedó despierto, observando el rostro del menor, su piel blanquecina, sus pestañas delicadas, su nariz tosca y sus labios de color carmesí.

En ese momento Enzo recordó lo difícil que fue sacar a Matías del infierno en el cual vivía.

Recordaba cómo era aquellos días, en los que se veían a escondidas o sino se escapaban. En los que anhelaba poder vivir junto a Matías, y dejar las preocupaciones de lado.

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Enzo se encontraba en el bar el cual Matías frecuentaba visitar, más que nada para buscar clientes, pero eso solo era por las noches. Porque cuando era de día, él lo visitaba para convivir con los dueños del bar, ellos nunca se aprovecharon de Matías o lo vieron de otra manera, sabían su historia y se la pasaban cuidándolo siempre.

El moreno al entrar rápidamente logró encontró al castaño con la mirada, y es que esa figura no cualquiera la tenía. Cuando apenas lo vi, se quedó hipnotizado, Matías llevaba puesto unos jeans que resaltaban sus glúteos, y una remera pegada al cuerpo, marcando su cintura.

El mayor camino hacia el castaño, y para hacer notar su presencia, se la apoyo al menor y lo tomó de la cintura, Matías no tuvo tiempo de reaccionar, tan solo volteó para saludarlo con un beso en la mejilla. Aunque el moreno lo quiso en la boca.

Pero salúdame bien. - reclamó el moreno apoyando su cara en el hombro del menor.

No nene, vos te olvides donde estás. - respondió Matías tratando de apartar al mayor.

Distancia por favor. - dijo el menor mientras apartaba a Enzo.

Uhh ¿ por qué ? Si solo te abrace. - respondió el mayor muy confundido.

Porque acá, hay algunos que trabajan con Lautaro y si me ven pegado a vos, van ir a decirle a él. - susurró entre dientes Matías mirando fijamente al moreno.

Que le digan, a mi me chupa un huevo, si tengo que meterle plomo, yo problema no tengo, vo' sabe' que soy capaz de hacer cualquier cosa por vo'. - le susurró en el oído Enzo al menor, quien tan solo lo miró fijamente.

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⏰ Última actualización: Jul 22, 2025 ⏰

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