El Cid a pesar de su estado, tras recordar esa charla, simplemente asentiría con la cabeza, a la par que los héroes estaban empezando a rodear al Dios, no le harían nada, y pelear sería un suicidio, pero esperarían a ver que hace el Cid, para sacar a Mirio de allí.
Actualmente:
Oneiros: ignorantes, el camino es frágil y su espada no tiene poder. Ahora los destruiré a ambos -diría con solemnidad y firmeza
Mirio frunciría el seño dispuesto a pelear pero el Cid llamaría su atención
El Cid: Lemillion, ha llegado su hora, estás conmigo en esto?
Mirio: por supuesto que sí Cid -diría motivado- Cuenta conmigo
El Cid: la habilidad de regenerarse y su poder de ataque provienen de las almas de los 4 dioses, debemos separar sus almas y entonces atacar. Para lograrlo necesito una oportunidad, a mi señal reúne toda tu fuerza y atacalo.
Mirio: claro
Oneiros: asi que decidieron seguir por ese camino arduo que decían, por lo tanto morirán, los exterminaré rápidamente con el Oráculo del guardián. -diría dispuesto a lanzar la técnica.
Ambos se prepararon par ala batalla en especial Mirio mientras el Cid daba un pensamiento
El Cid: (nunca pensé necesitar algo así, no había necesitado la ayuda de nadie, y menos de alguien que no fuera caballero, qué más da, aquí vamos!) -pensó atacando al dios
La excalibur del Cid rebanaría el brazo del Dios fusionado causando sorpresa y molestia en el dios, por lo que el Cid saltaría contra él.
Oneiros: será tu último ataque -diría molesto viendo al Cid ante él y dispuesto a usar el Oráculo del Guardián- Hasta nunca!!!
El Cid aún en el aire se movería dejando a Mirio a la vista quién con los látigos negros comenzaría a golpear indiscriminadamente al Dios.
Mirio: escucha bien esto maldito, no será el último
Oneiros: insolente -diría serio hasta darse cuenta de algo sobre él- eh?
El Cid estaba sobre él con el brazo derecho cercenado ardiendo en un cosmos dorado muy filoso, mientras el caballero miraba al dios fusionado divisando las ubicaciones de las 4 almas. Una vez determinada la ubicación de ellas, se arrojó contra él aprovechando los golpes indiscriminados que daba Mirio usando el don del Sexto portador del One For All.
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De un solo tajo inicial, lograría cortar a la mitad al dios, para luego de otro dar un tajo similar dejando cuatro pedazos del dios cayendo al suelo, tras que el Cid saltara en el aire mismo, logrando dar el corte.