La batalla entre Subaru y Chimera era feroz e intensa. Ambos combatientes intercambiaban golpes con toda su fuerza. Subaru, motivado por su deseo de hacerse más fuerte, disfrutaba del combate a pesar de su impulsividad. Aunque negaba sus sentimientos, le importaban profundamente sus amigos y su mentora, la heroína Mirko.
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Subaru: ¡No permitiré que sigas causando problemas! - gritó mientras lanzaba un puñetazo dirigido al rostro de Chimera.
Chimera, por su parte, era una fuerza formidable. Sin recurrir a su forma más grotesca, sus habilidades de combate se veían amplificadas por la tremenda fuerza física otorgada por su Don Quimera.
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Chimera: ¡Eres valiente, niño, pero eso no será suficiente para derrotarme! - exclamó mientras lanzaba un poderoso golpe que Subaru apenas logró esquivar.
A pesar de la impresionante fuerza y resistencia de Chimera, Subaru se mantenía en pie, peleando con valentía. Sin embargo, la experiencia en combate de Chimera le permitía equiparar la pelea, forzando a Subaru a esforzarse cada vez más.
Subaru: ¡No necesito tus elogios! - replicó con firmeza. - ¡Voy a detenerte aquí y ahora!
Con el tiempo, Subaru empezó a cansarse. Su armadura, por la imprudencia de alargar innecesariamente el combate, comenzó a clizarse. El peto se agrietó ligeramente, lo que preocupó a Subaru.
Subaru: (No puedo seguir así. Debo usar todo mi poder.) - pensó mientras se preparaba para emplear sus técnicas por primera vez.
Elevando su cosmos, Subaru hizo aparecer ante él siete esferas de energía con colores semejantes al arcoíris.
Subaru: ¡Tempestad de Pléyades! - exclamó mientras lanzaba las esferas simultáneamente contra Chimera.
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