Capítulo 41

791 66 18
                                        

Estadio Arena Nacional Dagobah:

El autobús de Ketsubutsu y el de la UA estaban partiendo del lugar. Los alumnos de la UA se mostraban nerviosos; algunos pocos habían notado la estrella desde donde se percibía la presencia del Dios del Sueño. Izuku, en cambio, jamás dejó de observar el sitio donde antes se encontraba esa deidad. Podía parecer paranoia, pero la percepción del Cosmos era demasiado precisa cuando se trataba de detectar presencias ocultas.

La sola mención de Hypnos inquietó a los estudiantes de Ketsubutsu. Antes de regresar, decidieron que lo mejor sería dirigirse a la UA en busca de respuestas, pues el peliverde no las daría allí, no frente a tantas personas. Los de Shiketsu tampoco quisieron quedar al margen. Seiji, con su habitual seriedad, obtuvo permiso para viajar en el autobús de la UA, argumentando que deseaba dar una charla a los estudiantes. Aizawa, siempre pragmático, disfrazó la situación como un evento de intercambio momentáneo para evitar sospechas.

Durante el trayecto hacia la UA, Izuku se dedicaba a calmar a Shoran. Aunque era apenas un aspirante, no dejaba de ser un niño, y como tal, cargaba con miedos inevitables. Izuku, más allá de su rol de maestro, lo consolaba como lo haría un hermano mayor. Con Shinato y ahora con Shoran, había formado un vínculo que trascendía la relación de maestro y alumno: era una hermandad, un lazo que se fortalecía en medio de la incertidumbre.

Gracias a las palabras del peliverde, Shoran logró serenarse. Sin embargo, Izuku no apartaba la mirada de la ventana trasera del autobús. Allí, en la distancia, una estrella imperceptible para los demás parecía seguirlos, acechándolos en silencio, como una advertencia de que la amenaza aún no había desaparecido.

 Allí, en la distancia, una estrella imperceptible para los demás parecía seguirlos, acechándolos en silencio, como una advertencia de que la amenaza aún no había desaparecido

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Mientras Izuku permanecía atento a aquella estrella que parecía seguirlos, los demás estudiantes conversaban sobre lo que habían visto en las notas finales. En la Clase 1-A, el único que no había aprobado fue Bakugo. Su temperamento explosivo no fue bien recibido por los examinadores y, a poco más de la mitad del examen, quedó con cinco puntos por debajo del mínimo de cincuenta necesarios para aprobar.

Ese detalle, sin duda, sería motivo de burla para Shinato cuando se enterara. Sin embargo, dentro de la clase, no todos estaban dispuestos a difundirlo. Los únicos que probablemente lo harían serían Sero, Kaminari y Mineta, o quizás Mina, movida por su gusto por los chismes.

Academia UA:

Al llegar a la academia, el grupo fue recibido por Aldebarán, quien se había escapado de la enfermería a pesar de que sus heridas aún estaban a medio cerrar gracias al Quirk de Recovery Girl. La anciana no hacía milagros, pero nadie ponía en duda sus habilidades médicas. Su capacidad para sanar era tan precisa y efectiva que incluso varios caballeros pensaron que habría sido invaluable contar con alguien como ella en la enfermería del Santuario. La idea de tener una figura con semejante don en medio de las batallas pasadas les resultaba casi un sueño, un recurso que podría haber cambiado el destino de muchos.

El Legado DoradoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora