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Me en contra en el estudio rodeado de libros y un de sordes de papeles en el escritorio cuando Max me entrego unos papeles me los quedo viendo y estos últimos eran los informes financieros sobre el fondo del ducado muestra desvío de este en los últimos años muestran que se han hecho al templo con el nombre del obispo Arístides, - ¡no puedo creer esto! la vos temblando de ira ¿Cómo que mi hijo no se dio cuenta? ¿cómo puedo tener un hijo ingenuo?

inclinándose así adelante tratando la de tranquilizarla-Bueno señora el joven Evan no ha estado a cargo del dinero ni de los fondos del ducado. La que a estado a cargo ha sido la señorita Eli.

Frunciendo el ceño- ¿Cómo que Eli está a cargo del dinero del ducado? ¡si dije que ella no podía estar y eso fue antes que me en cerrar!

-El joven Evan no podía y le dijo a Eli si la podía ayudar en la parte financiera y ella dijo que si, no vimos nada malo y nunca falto el dinero incluso el joven Evan nuca se quejó por eso no vi nada sospechosa.

Inclinándose-nos falta dinero y no pequeñas cantidades, donaciones falsas al templo, arreglos que nunca se hicieron, el mantenimiento del templo. ¡Arístides se ha estado llenando la bolsa con nuestro dinero ¡-apretando los puños-

-Lo siento señora. -Bajando lo mirada. -

-No te lo tomes a mal Max, pero prefiero que Henrry se haga cargo del dinero del ducado, tiene talento con los negocios y con el dinero no se si su magia lo ayudo, pero tiene algo lo Elizabeth que no tiene.

-Tendré que hacer una visita al templo.

Bueno, continuemos revisando los papeles, Max. -dije, acomodándose en la silla con un suspiro de resignación. Se sentía como si una nube gris se hubiera apoderado de mis pensamientos.

En ese momento, se escuchó un suave golpe en la puerta.

-Pase -con un tono de voz que no ocultaba su irritación.

La puerta se abrió y entró una de las sirvientas.

- Señora, la Sr. Iris está acá con los vestidos. - con una reverencia.

Frunció el ceño. - ¿Los vestidos? Me había olvidado por completo del baile de la primavera. Pero no podía permitir que eso preocupaciones afectaran a mis hijas.

- Llévala a la estancia familiar y diles a mis hijas que bajen en un rato voy. Ofrécele algo de beber y alguna galleta. Gracias. Ya te puedes retirar. - tono de voz tranquila.

La sirvienta se retiró con una reverencia.

-Max, apenas estoy dudando ¿crees que deberíamos ir al baile? - duda.

Con una mirada comprensiva. - Señora, yo creo que debería ir. No podemos permitir que nuestros enemigos piensen que nos hemos debilitado. Además, es una excelente oportunidad para recuperar la confianza de la corte.

Mirada tranquila-Tienes razón ven vamos a ver los vestidos.

En la estancia familiar, la luz del sol de la tarde entraba por las ventanas, iluminando los colores vibrantes de los vestidos que se exhibían en a estancia. Emma y Eli se encontraban rodeadas de seda, encaje y perlas, sus rostros llenos de ilusión.

LA DUQUESADonde viven las historias. Descúbrelo ahora