Nora
Me desperté con una sensación que podría describirse como una tortura. La luz que entraba por la ventana era un declaración de guerra, y mi dolor de cabeza... bueno, mi cabeza estaba bien jodida.
Literalmente. Cada pulso dolía más que el anterior, y mi estómago amenazaba con rebelarse si me intentaba mover.
- Mierda...- gruñí, cubriéndome la cara con la mano mientras intentaba recordar cómo había llegado a este desastre.
Gran Vía. Las copas. La música. La brillante idea de Nerea de pedir un ronda de chupitos. Y claro, Dylan, que había aparecido para salvarme el culo.
Otra vez.
Hablando del canario sexy ... Me giré y lo vi en el sofá, con los brazos cruzados y la cabeza apoyada en el respaldo. Estaba dormido, pero incluso así parecía incómodamente perfecto, con el ceño ligeramente fruncido, como si hasta soñando estuviera preocupado.
Hostia puta. ¿Por qué tenía que ser tan... él?
Me levanté del sofá con cuidado. Intentando no hacer ruido. El dolor de cabeza me recordaba con cada paso que no era una buena idea estar de pie, pero el café me llamaba.
Mientras la cafetera hacía su magia, decidí revisar mi móvil, que lo había dejado tirado en la mesa.Mi choni : ¿Sobreviste, reina del caos?
Mi rubia: Tía, espero que sí, porque si no, nos quedamos sin excusas para salir con Marc la próxima vez.
Mi choni : Aunque, ahora que lo pienso, Marc y Dylan se han ganado medallas al mérito de anoche.
Mi rubia: A ver si esta vez te lo follas, que el canario parece más preocupado que tu propia madre tía.
Mi Choni: 😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂
Me quedé mirando el mensaje durante varios segundos, sintiendo como el calor subía por mi cara.
- Idiotas- murmuré, aunque una pequeña parte de mí sabía que no estaban del todo equivocadas.
Antes que pudiera responderlas, un sonido detrás de mí me hizo girarme. Dylan estaba de pie en el marco de la puerta apoyado, con su pelo negro revuelto y los ojos medios cerrados, como si apenas hubiera despertado.
- ¿Buenos días, pelirroja?- preguntó con su voz ronca por el sueño.
- ¿Cómo sabrás si son bueno? Mi cabeza está a punto de explotar. - Levanté mi taza de café en mi mano a modo de saludo. - ¿Quieres un café canario?
Él asintió, acercándose y sentándose en una de las sillas de la cocina.
- Anoche fuiste un espectáculo, por cierto pelirroja- dijo mientras le servía - . ¿Siempre cuando bebes eres así o fue al especial?
- Cállate mejor. Ya estoy bastante jodida, no necesito tus comentarios sarcásticos canario.
- Solo digo porque fue divertido. Bueno, para mí sí que lo era pelirroja. Para ti, no tanto.- Me miró con una pequeña sonrisa, esa que siempre parecía desarmarme aunque me diera rabia.
- Gracias por quedarte anoche canario. Aunque no me hacía falta.
- Claro que te hacía falta. Alguien tenía que asegurarse de que no intentaras cocinar o algo peor.
- ¿Por qué piensas que sería tan gilipollas?
Dylan levantó una ceja.
- Porque te conozco, Nora .
Suspiré dándole un sorbo a mi café y dejando que el silencio llenara el espacio entre nosotros dos. Quería discutir con él, pero no tenía la energía ni las palabras.
De repente, mi móvil vibró otra vez.
Mi rubia: Si ves a Dylan por ahí, dile de mi parte que le mando un abrazo por salvarte.
Campeón .
Mi choni: Sí que se pase a por el premio cuando quiera.
Rodeé los ojos y apagué el móvil dejándolo en la mesa con fuerza.
- ¿Que algo interesante? - Preguntó el canario notando mi expresión
- Solo mis mejores amigas siendo unas imbéciles- Intenté no mirarlo directamente, pero sabía que estaba sonriendo.
- Me las imagino- Se levantó llevando la taza vacía al fregadero. Bueno, yo creo que ya me puedo irme. Estás viva y parece que que puedes andar sola.
- ¿Ya te vas? - La pregunta salió antes de que pudiera detenerme, y al instante me arrepentí.
Dylan me miró , ladeando la cabeza como si intentara leer algo más en mi tono .
- ¿Quieres que me quede?
Sacudí la cabeza rápidamente. - Solo digo... no Gracias otra vez.
El canario asintió, sonriendo de esa manera que me hacía querer gritar, y suspiró antes de girarse hacia la puerta.
- Nora
Su tono era serio , y me hizo mirarlo.
- ¿Qué?
- La próxima vez que salgas a beber como una maldita loca , intenta no acabar hecha mierda. No siempre voy a estar ahí para salvarte ni para cuidarte.
No pude responder . Solo lo vi salir, cerrando la puerta detrás de él . La habitación se quedó en silencio, pero mi mente estaba hecha un caos. Porque, aunque no quería admitirlo, algo dentro de mí sabía que Dylan siempre estaría ahí, sin importar cuánto intentara negarlo.
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MÁS ALLÁ DE LAS DIFERENCIAS (Entre dos mentes 1)
Teen FictionMás Allá de las Diferencias" Nora Becker, una joven de 19 años apasionada por la psicología, se enfrenta a nuevos desafíos al comenzar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid. En la residencia universitaria, comparte habitación con Dyla...